– El profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Chile, Fernando Pairicán, valora la visita  del sumo Pontífice a la Región de la Araucanía, no obstante cree que si su presencia no impulsa un acuerdo político, que avance hacia la autodeterminación de nuestros pueblos originarios, sería inoficiosa.

 

– “En sus declaraciones en México y Bolivia, el Papa ha planteado la importancia de revertir la segregación de los pueblos originarios en sus derechos políticos. Por tanto,  puede convertirse en un tanque de oxígeno en nuestra región”, destaca.

 

La Conferencia Episcopal confirmó que el Papa Francisco I visitará Chile entre el 15 y 18 de enero del próximo año. Entre los destinos del Sumo Pontífice a nuestro país se encuentra la Región de la Araucanía. Al respecto, el coordinador nacional de la visita, monseñor Fernando Ramos, explicó que una de las razones que lo motivó a escoger la zona es “el momento de tensión que ha vivido, y está viviendo esa Región”.

 

De acuerdo al historiador mapuche y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Chile, Fernando Pairicán, la visita del Papa no apaciguará el conflicto en nuestra Región si esta no motiva “una política de Estado que permita avanzar hacia la autodeterminación consagrada en declaraciones internacionales, y que Chile ha ratificado como Estado. Solo así se puede comenzar a dialogar sobre el proceso de autonomía que todo pueblo originario tiene como derecho humano inalienable”.

 

El también director de la colección Pensamiento Mapuche Contemporáneo de la editorial Pehuén y miembro de la Comunidad de Historia Mapuche, interpreta la llegada del Sumo Pontífice como una demostración más de la importancia que ha adquirido la demanda de nuestros pueblos originarios a nivel internacional. En ese sentido, afirma que su arribo expondrá ante el mundo las falencias del Estado chileno en la conducción de este proceso.

 

“En sus declaraciones en México y Bolivia, el Papa ha planteado la importancia de comenzar un proceso para revertir la segregación de los pueblos originarios en sus derechos políticos. Por tanto, puede convertirse en un tanque de oxígeno en la antigua frontera, como llama el historiador Jorge Pinto”, afirma.

 

Sin embargo, descarta que los avances tras la visita, se concreten en este Gobierno, debido a que, primero, la actual administración se encontrará afinando los detalles de su salida en un periodo donde ya habrá una nueva figura presidencial electa. Segundo, porque, a su juicio, la Presidenta no ha cumplido ninguna de sus promesas sobre la materia.

 

“Bachelet planteó que avanzaría en autonomía para los pueblos originarios y que no aplicaría la Ley Antiterrorista, pero su Gobierno termina sin avances en lo primero, un par de consultas fracasadas tanto del Ministerio de Cultura como el de Desarrollo Social y, además, invocando la Ley Antiterrorista”, puntualiza.

 

Superar la pobreza con autonomía

 

De acuerdo a Pairicán, para alcanzar una solución al problema, es fundamental que ningún sector o actor instrumentalice la figura del Santo Padre con fines políticos o personales.

 

“Si vamos a hablar de la violencia, esta no solo la ejerce el mundo mapuche, por consiguiente es más adecuado referirse a ‘las violencias’ y cómo los actores políticos han sido responsables de crear un contexto donde la vida humana parece que no importara, pero sí las posiciones ideológicas y raciales”, advierte.

 

“Preguntémonos por qué pasan estas cosas. Eso nos llevará al proceso de construcción del Estado y terminará con la ocupación de la Araucanía, el empobrecimiento forzado, el racismo y, sobre  todo, una política de seguridad pública que no quiere abrir espacios de decisión sobre derechos fundamentales de los pueblos originarios”, critica.

 

En esta línea, concluye que el Estado de Chile debe aceptar “que, en su interior, hay nueve pueblos originarios con derecho a decidir sobre su destino”.