Con esta celebración se da inicio a un mes especialmente significativo para el Parlamento porque desde 2015 coincide con el mes destinado a la Cuenta Pública del Congreso.

Hoy, 4 de julio se cumplen 208 años desde la instalación del primer Congreso Nacional, que estuvo integrado por una cuarentena de diputados propietarios y sus respectivos suplentes. Se da inicio así a un mes especialmente significativo porque desde 2015, este aniversario coincide con el mes destinado a la Cuenta Pública de las autoridades del Parlamento.

Así lo destacó el Presidente del Senado, Jaime Quintana en la ceremonia de conmemoración que se llevó a cabo en el hall del ingreso a la Sala de Sesiones. Este año corresponde a la quinta Cuenta de las autoridades del Congreso, -el presidente del Senado y de la Cámara de Diputados, Iván Flores-, y está prevista para el 23 de julio próximo, a las 11:15 horas en el Salón de Honor del Congreso Nacional.

 

UNO DE LOS CUERPOS LEGISLATIVOS MÁS ANTIGUOS

El primer Cuerpo Legislativo que tuvo Chile se constituyó en una solemne ceremonia, en la sede de la Real Audiencia, (actual Museo Histórico Nacional, ubicado en plena Plaza de Armas) y en una época de incertidumbres por la causa de la independencia.

 

Entonces, la idea de una República solo rondaba entre un puñado de osados criollos que eran parte de lo que hoy conocemos como Chile, pero que como territorio dependiente de la corona española no representaban más de un millón de habitantes. La mayoría de la población era analfabeta y según estimaciones históricas apenas un millar de criollos sabía leer y escribir.

 

Pocos meses antes, la Junta de Gobierno del 18 de septiembre de 1810 había proclamado su lealtad al rey y a la tradición hispana, y en este primer Congreso se manifestaron las distintas fuerzas políticas y pensamientos de la época.

 

PRIMERAS ELECCIONES

Aunque existen pocas referencias, en ese periodo de incertidumbre se organizaron las primeras elecciones en el territorio nacional lo que dio origen a este primer Cuerpo Legislativo donde la mayoría (21 diputados) pertenecía a un bando más moderado10 de sus miembros eran decididamente realistas, es decir, fieles a la monarquía española y otros 9 diputados eran conocidos como los más radicales y reformistas, influidos por las ideas ilustradas, la Revolución Francesa y la independencia de los Estados Unidos. (Revise Portal historia Política de la BCN)

 

Fue un proceso un tanto caótico a los ojos modernos, pero coherente con los agitados acontecimientos de la época. El Cabildo de Santiago propuso el 13 de octubre de 1810, ciertas reglas para la elección, los electores y posibles candidatos, siguiendo el modelo de las Cortes de Cadiz, aunque con anterioridad, algunos cabildos de provincias ya habían realizado sus comicios.

 

En medio de la vorágine,  las elecciones se realizaban siguiendo más o menos los siguientes parámetros:

 

El día señalado se efectuaba una misa solemne en la parroquia respectiva, tras lo cual los votantes habilitados –por edad, educación, fortuna y posición social– se reunían en la sala del Cabildo. Allí depositaban los votos en cédulas escritas, y casi inmediatamente se procedía al escrutinio, dado el -obvio- bajo número de votantes. Después de la elección nuevamente se dirigían a la iglesia, donde se cantaba un Te Deum.

 

ELECCIONES EN SANTIAGO CORRIERON RIESGO

Sin embargo, en Santiago los incipientes comicios tuvieron ribetes dramáticos  debido al enfrentamiento entre grupos más exaltados. Las elecciones se habían establecido para el 1 de abril y a fin de resguardar el orden, el jefe de plaza comandante Juan de Dios Vial ordenó al teniente coronel Juan Miguel Benavente que tomara 50 hombres del cuartel San Pablo y se apostara en la plazoleta del Consulado (actual plaza de los Tribunales de Justicia, frente a los jardines del ex Congreso), que era donde se verificaría el acto.

 

Después de las primeras horas de la mañana, Benavente empezó a notar signos de insurrección, los soldados preguntaron por quién iban a pelear, y solo cuando les dijo que era por defender la causa del rey Fernando VII los soldados se pusieron en marcha.

 

Los soldados pedían que se hiciese venir a la compaña de infantes Concepción que se encontraba en Santiago bajo las órdenes del militar español Tomás de Figueroa Caravaca. Fue el denominado “Motín de Figueroa” que provocó temor, confusión y luego gran conmoción en la capital debido a la revuelta que intentó derrocar a la Junta  y reinstaurar al antiguo gobernador García Carrasco.

 

Tras los enfrentamientos la revuelta fue controlada y su líder encarcelado, juzgado y fusilado en la Cárcel Pública. Producto del motín, la Junta endureció las medidas contra los peninsulares, disolviendo la Real Audiencia y expulsando a muchos vecinos del reino, como sucedió con el ex-gobernador García Carrasco.

 

 PRIMERAS LEYES

El primer Congreso Unicameral funcionó solo unos meses pero legisló sobre materias que generaron un cambio decisivo en la incipiente nación. Despachó la llamada «ley de libertad de vientre», con una concepción bastante vanguardista para la época.

 

Hay que considerar que, en Estados Unidos la abolición de la esclavitud fue bastante posterior, en 1863, con la Proclamación de Emancipación, promulgada por el presidente Abraham Lincoln y, a nivel internacional, la primera Convención sobre la Esclavitud como tratado internacional fue promovido por la Sociedad de Naciones y firmado el 25 de septiembre de 1926.

 

Otras normas que discutió y aprobó este primer Congreso fueron la abolición de los derechos parroquiales, la fundación del Instituto Nacional, el Reglamento de Instrucción Primaria, la Ley de Prensa y la Ley de Indios, entre otras.

 

Elaboró el ‘Reglamento para el arreglo de una autoridad ejecutiva provisoria en Chile’; además se aprobaron disposiciones relativas a los tribunales de Chile, forjando así la primera expresión del poder judicial del país.

 

El proceso emancipador chileno continuó su curso y fue inevitable la polarización de los miembros de Congreso entre patriotas, realistas y moderados y las disputas surgidas entre los representantes de las provincias y la capital.

 

La tensa situación culminó con la disolución del Congreso Nacional el 2 de diciembre de 1811 por parte de José Miguel Carrera Verdugo. De este modo, y considerándose sólo suspendido, el primer Congreso dejó su trabajo de casi cinco meses, durante los cuales celebró 55 sesiones.