Realizando una profunda crítica al rol que ha cumplido el Tribunal Constitucional (TC), la Sala aprobó por mayoría los nombres de los juristas Rodrigo Delaveau Swett y Armando Jaramillo Lira como ministro suplentes de esta instancia.

En la Sala se dejó en evidencia la urgencia de realizar una reforma profunda a este organismo. Fue así como algunos congresistas confiaron en la palabra del Ejecutivo de redactar a la brevedad un proyecto de modernización del TC, votando a favor de los abogados señalados; mientras que otros, rechazaron estos nombres argumentando la actuación desmesurada del tribunal en los últimos meses. Con todo, los nombramientos fueron respaldados por mayoría.

 

Cabe recordar que el oficio del Ejecutivo fue analizado previamente por los integrantes de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.

 

En el debate hicieron uso de la palabra los senadores Francisco HuenchumillaAlejandro GuillierCarlos BianchiJuan Ignacio Latorre, Felipe HarboeYasna ProvosteIván MoreiraIsabel AllendeJuan Antonio ColomaJaime QuintanaJuan Pablo LetelierJosé Miguel InsulzaRicardo Lagos WeberGuido GirardiPedro ArayaÁlvaro Elizalde, y Ximena Rincón . Además del ministro de Justicia, Hernán Larraín.

 

Al principio de la sesión, el Ministro de Justicia, Hernán Larraín explicó las razones por las que el Ejecutivo propuso a los citados profesores. “Estos nombres deben ser respaldados considerando su trayectoria. Nos hemos demorado como Gobierno y Congreso en llenar este vacío, pero hoy corregimos esto con este nombramiento”.

 

CANDIDATOS

 

Rodrigo Delaveau Swett es abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Derecho Público con Mención en Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Máster en Derecho de la University of Chicago, y Doctor en Derecho University of Chicago. En su calidad de jurista ha actuado como académico de diversas universidades del país.

 

Armando Jaramillo Lira es abogado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Ha trabajado como integrante Bufete de Abogados Armando Jaramillo  y representante del grupo de Empresas Cardoen. También fue empresario agrícola y asesor jurídico de diversas municipalidades. Fue integrante de la Corte de Apelaciones de San Miguel.

 

DEBATE

 

HUENCHUMILLA:

“Por un periodo de 3 años, estas personas deberán integral el TC. Los suplentes tendrán las mismas inhabilidades que un ministro titular. Me preocupa que no hay consenso en el mundo político respecto al rol que debe cumplir el TC. En política hay que evitar el voluntarismo. Le creo la palabra al gobierno que se comprometió a hacer una reforma profunda”.

 

GUILLIER:

“Quiero aprovechar la oportunidad para manifestar que el TC se ha tomado atribuciones que no le corresponden. Se trata de un orden ilegítimo. Esta mañana me reuní con el contralor por el fallo del TC que negó a los trabajadores públicos acudir a los tribunales. Por eso voy a rechazar los nombres”.

 

BIANCHI:

“La existencia de TC se ha justificado indicando que las normas de la Constitución no pueden alterarse por una mayoría puntual. Eso ha respaldado del TC pero tiene un carácter excepcional. El actual TC se ha transformado en una tercera cámara, cuyos integrantes llegan por cuoteo político. Mi voto es en contra”.

 

LATORRE:

“Es necesario delimitar el quehacer del TC. Es necesario establecer un mecanismo de revisión de las sentencias de este tribunal, de manera de no generar rivalidad entre los órganos del Estado. Nos preocupa el uso del control preventivo de las leyes. Quiero hacer un llamado a la unidad nacional. No me gusta el perfil de los candidatos y no me gusta la actuación del TC”.

 

HARBOE:

“He planteado la necesidad de reformar el TC desde hace mucho tiempo. Hemos comentado un conjunto de reformas para normalizar la realidad institucional. Esta voluntad de cambio, también me hace ser responsable y no me parece que el Senado, no nombre a los ministros suplentes como una forma de forzar la realización de una reforma”.

 

NECESIDAD DE UNA REFORMA PROFUNDA

 

PROVOSTE:

“Creo que el país no requiere suplentes del TC, sino una reforma profunda. Hemos visto un sesgo ideológico en este organismo. Hemos legislado en favor de los consumidores evitando abusos, o representando principios apoyados por la sociedad. ¿Es normal que una decisión dependa de quién es el presidente del TC? Este no es un problema de nombres, sino del fortalecimiento de la democracia”.

 

MOREIRA:

“El TC fue creado en 1970, no fue en pronunciamiento militar. Hay mucho populismo en esto pero es bien poco lo que se hace. Hoy quieren reformar la república y legislan para las mayorías. Me preocupa que se digan cosas de acuerdo a la conveniencia porque los gobiernos de la Concertación son quienes más han recurrido al TC”.

 

ALLENDE:

“Entiendo que el TC cumple un rol, pero quiero ser clara que su labor no puede ser coartar el legítimo funcionamiento democrático. El actual TC se ha caracterizado en rechazar lo que hemos aprobado por amplia mayoría (…) e incluso ha llegado a alterar (…). No pueden pedirnos que votemos los nombres acompañados de una promesa, porque han ido más allá de su labor. (…) Me abstendré porque no quiero que se diga que voy en contra de las personas que se proponen”.

 

COLOMA:

“Lo que nos convoca hoy es el nombramiento de dos personas, si tienen en sí mismo las condiciones de velar por la constitucionalidad de las leyes (…), y quiero ser claro con lo fundamental de esta institución para la constitucionalidad del país. (…). Tener este organismo es un aporte y una garantía; es una fórmula de entendernos en la doctrina (…) es parte se las cosas positivas que tiene nuestro país”.

 

QUINTANA:

“Las personas, desde el punto de vista de lo que establece la ley, cumplen con los requisitos, pero comparto la profunda decepción de la ciudadanía, (…) la mirada crítica. Este órgano está siendo una tercera Cámara, respecto a eso no nos pongamos una venda y se debe abrir una discusión desapasionada. (…). Queremos recuperar el prestigio del órgano”.

 

INSTITUCIÓN HEREDADA

 

LETELIER:

“Tenemos una de las instituciones  más deformadas, heredaras, que a juicio de algunos de nosotros le han hecho daño a la democracia y han avanzado y comenzado a alterar textos aprobado por el Congreso. (…) En el tema de tutela laboral ¡invadieron otros organismos como la Corte Suprema! y es por ello que decimos que no queremos participar más de su legitimación, por lo que nos vamos a abstener (…) Y esto no tiene nada que ver con las personas nombradas”.

 

INSULZA:

“Parece haber discrepancia respecto de cómo actuar, pero no hay discrepancias respecto al diagnóstico. No queremos un TC que actúe de manera política, causando perjuicio con los funcionarios públicos, que se mete con las atribuciones del Congreso y en eso estamos todos de acuerdo. (…) Para cambiarlo tenemos que llegar a un acuerdo y aceptamos -con algún grado de esperanza- el compromiso del Ministro”.

 

LAGOS WEBER:

“El TC está severamente cuestionado, se ha devenido una tercera Cámara  por lo que requiere una transformación profunda; sin embargo, la discusión ahora es el nombramiento de dos miembros suplentes. Hemos escuchado de parte del Ejecutivo la disposición de entrar a un debate formal y serio y esperamos que sea, al menos, con un cronograma. (…) ¿Vamos a dejar, nuevamente, reformas pendientes que fueron socavando la credibilidad de las intuiciones?”.

 

GIRARDI:

“La discusión no tiene que ver con las personas, sino que con el tipo de democracia y sociedad que queremos construir. Tengo la convicción que hay una desincronización entre la tecnología y nuestra democracia (…). La existencia del TC es una concepción que aminora la democracia, es un tutelaje. (…) Cómo va a ser posible una institución que cada vez que puede, atenta contra las decisiones de las grandes mayorías ciudadanías”.

 

ARAYA:

“El TC que tenemos es lo que pudimos lograr en la reforma del 2005 y ahí radica el problema, porque se pensó como un contrapeso para terminar con ciertos seguros provocados por la dictadura y quedó con una composición y una serie de atribuciones extrañas y si uno mira los últimos fallos, han ido mucho más allá (…). No podemos tener ministros marcados con un sello político (…)”.

 

ELIZALDE:

“La justica constitucional tiene como objeto que la constitución, como norma superior, sea respectada y que no esté sometida a las mayorías transitorias y de ahí que se establezcan normas, pero para que ello funcione adecuadamente se requiere que la Constitución sea un acuerdo amplio de la sociedad, que emane de la democracia, que todos seamos parte y eso no es lo que ocurre en Chile”.

 

RINCÓN:

“Mi voto no tiene que ver con la calidad de los postulantes, no tengo nada en contra de ellos, me merecen el mayor de los respetos. (…) Creo que ha llegado el minuto de hacer la reforma de nuestro TC, es necesaria y urgente (…). Estamos en un punto límite en la defensa de las instituciones (…).