Un importante impulso de las proyecciones de crecimiento para este año y una baja de las estimaciones del PIB para 2022 y 2023 dio a conocer el presidente del Banco Central, Mario Marcel ante la Comisión de Hacienda, en el marco de la entrega del Informe de Política Monetaria de junio. (Revise la presentación)

El instituto emisor señaló que la economía podría crecer entre un rango de 8,5% y 9,5% este año, subiendo de forma importante lo que proyectaba en marzo pasado, y con una inflación de 4,4% al término del año. (Vea la sesión)

En tanto, para el periodo 2022 y 2023 “estimamos un crecimiento potencial en torno a 2,1%, lo que refleja la mayor capacidad de adaptación de la economía y las menores cicatrices que estaría dejando la pandemia, lo que reduce la persistencia de sus efectos negativos sobre la productividad y la disponibilidad de factores. Con todo, hacia el mediano plazo, el PIB potencial convergería a cifras comparables con las del tendencial”, dijo Mario Marcel.

INVERSIÓN, DESEMPLEO Y POLÍTICA MONETARIA

Durante el análisis en la instancia los parlamentarios realizaron diversas consultas al presidente del instituto emisor en relación con el rol en la convergencia de la política monetaria, regla fiscal, reactivación y sus efectos en el empleo. Así como la incidencia de los distintos bonos y retiros.

El senador Carlos Montes expresó que “llevamos 6 días encerrados pensando la realidad desde el punto de vista de lo que las familias y las pymes necesitan. Creemos que esto tiene grandes implicancias y, desgraciadamente los espacios de reflexión global son más escasos. Por eso estoy por ampliar las responsabilidades del Banco Central en cuanto a cómo se piensan y construyen respuestas para enfrentar estas realidades”. “¿Qué tipo de reactivación están pensando, cuando se retiren los estímulos?”

El senador Ricardo Lagos, afirmó que “lo concreto es que hoy tenemos un paquete económico muy significativo con bonos IFE, pymes y la pregunta es qué implicaría para Chile si los próximos años no tomamos en serio el gasto fiscal y qué implicaría no someterse a la regla fiscal”. “Qué significa para que lo entiendan todos porque este año tendremos un alto crecimiento, pero del 8% pasaremos al 2% o 3%”.

A su turno, el senador José García Ruminot, expresó que llama la atención “las proyecciones de crecimiento bastante optimistas para este año, incluso en relación con lo expresado por organismos internacionales”. Asimismo, manifestó que los niveles de formación bruta de capital recién se están recuperando y eso me genera preocupación porque las bases para crecimiento futuro son débiles”.

La senadora Ximena Rincón, compartió las aprensiones de sus pares respecto a “los diagnósticos más positivos sobre el crecimiento para este año, por sobre, incluso, de las estimaciones que hacen los organismos internacionales”. “Respecto al empleo, nosotros estamos ad portas de resolver el tema del ingreso mínimo y tenemos más del 10% de cesantía, por lo tanto, nos preocupa que se puedan tomar decisiones complejas”. Asimismo, recordó que «no podemos dejar de mirar lo que pasa con las familias para tomar decisiones económicas, nos preocupan las proyecciones 2022 y 2023 y ello en un contexto nacional e internacional complejo, donde coincidirá con la instalación de la Convención Constituyente».

Por su parte, el senador Juan Antonio Coloma junto con agradecer la información entregada, solicitó «incorporar en el análisis del Banco Central el impacto de las criptomonedas en los pagos, porque en países como Estados Unidos ha habido un debate y una preocupación por actos ilícitos que podrían ocurrir; mientras que otros como El Salvador las han reconocido como moneda oficial».

FUERZA LABORAL FEMENINA

En el presente IPOM también se entregó un análisis sobre los efectos de la crisis sanitaria en las mujeres donde se “perdieron más de 930 mil puestos de trabajo entre febrero y julio de 2020, dando cuenta de «una desigual distribución de las consecuencias de la crisis”. Al respecto, desde la Comisión de Hacienda se solicitó un desglose por regiones, pues esos datos generan un impacto fundamental.

Según el Banco Central parte de este efecto se explica por el lado de la demanda laboral, dado que el shock generado por el Covid-19 y las restricciones sanitarias incidió más fuertemente sobre sectores (servicios personales, comercio, restaurantes y hoteles) y modalidades de trabajo (cuenta propia, servicio doméstico) que emplean en mayor medida a mujeres. Es así como entre febrero y julio la tasa de participación femenina se redujo desde 53 a 41%, ubicándose en la última medición (febrero-abril 2021) en 46%”, indicó Marcel.