·        Profesionales entregaron recomendaciones para ayudar a los estudiantes a enfrentar exámenes, pruebas y actividades asociadas del último mes del año, en un contexto que se ha vuelto particularmente complejo.

 

Si tradicionalmente por el cierre del período docente, la rendición de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) y las festividades de fin de año, los estudiantes enfrentan el último trimestre del año con un alto nivel de estrés, el estallido por demandas sociales ha hecho que el desarrollo de estos acontecimientos se desarrolle en un clima de mayor tensión.

 

Ante el actual escenario, docentes de la Universidad de Talca entregaron una serie de recomendaciones sobre prácticas que pueden adoptar alumnos de distintos niveles para atenuar dicho estado.

 

“Lo más importante es mantener buenos hábitos como realizar ejercicios que generan mayor cantidad de endorfinas, evitar grandes cantidades de café cerca de la hora de dormir por el aporte de cafeína que impedirá tener un sueño reparador, y mantener horarios de alimentación para no consumir volúmenes de comida o alimentos con elevada densidad calórica, como productos grasos”, explicó la académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la UTalca, Emilia Giacaman.

 

La profesional agregó que es importante “evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco, que -a pesar de que en el momento puede generar sensación de falso bienestar-, a largo plazo será perjudicial para la salud”.

 

Por otra parte, destacó la importancia de aumentar el consumo de agua. “La sensación de sed, que muchas veces es confundida con la sensación de hambre en periodos de estrés, ayudará a estar hidratados y a evitar comer a deshoras. Se puede probar con aguas saborizadas con hierbas, como la melisa, que posee propiedades medicinales de sedante y antiespasmódico”, aconsejó.

 

ACTIVIDAD FÍSICA

 

En tanto, la académica de la Escuela de Kinesiología de la UTalca, Daysi Ramírez, señaló que hacer ejercicio también ayuda.

 

“Ayuda al cerebro a sobrellevar de mejor forma el estrés, además las personas físicamente activas tienen menores índices de ansiedad y depresión que una persona sedentaria. Sumado a esto la realización de ejercicio aeróbico de manera regular favorece la disminución de la presión sanguínea como la frecuencia cardíaca en situaciones de estrés”, comentó.

 

La profesional añadió que el ejercicio se potencia al realizarse en compañía y con una música agradable. “Eso favorece el desarrollo de pensamientos positivos”, acotó.

 

En esa línea, indicó que para que sea una experiencia positiva y no un elemento que sume presión, es necesario no considerarlo una obligación.

 

“Si ejercitarse es solo otro deber más se puede asociar a más estrés o a fracaso. Es necesario empezar a ver el ejercicio como una herramienta, un hábito que ayuda a mejorar no solo el aspecto físico, si no la salud en general. Es por ello que, al ser comparado con algún químico, el ejercicio físico es considerado la poli-píldora más potente, económica y relativamente libre de efectos adversos”, planteó.

 

Daysi Ramírez sugirió otras acciones que pueden ayudar a este propósito. “Una buena opción es agregar pequeñas cantidades de actividad a lo largo del día. Por ejemplo, usa las escaleras en lugar del ascensor, estacionar un poco más lejos del trabajo para hacer una caminata corta, caminar o usar bicicleta para ir al trabajo, o integrar actividades como tareas de jardinería, lavar el automóvil, dar una vuelta a la manzana o practicar otras actividades menos intensas que no involucre necesariamente inscribirse a un gimnasio. Toda actividad física que disminuya el tiempo sentado y genere movimiento va a mejorar el estado de ánimo”, subrayó.