La Cámara Chilena de la Construcción presentó el pasado martes 7 de mayo el Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) del presente año, estudio que evaluó a 99 comunas de Chile –casi 14 millones de habitantes- de acuerdo a seis factores como Vivienda y Entorno, Conectividad y Movilidad, Ambiente de Negocios, entre otros. ¿El resultado? Vitacura y Las Condes encabezan el listado, mientras que La Pintana, Lo Espejo y San Ramón se encuentran entre las cinco con peor puntuación.

Al respecto, Carlos Muñoz, especialista en urbanismo y académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Santiago de Chile, plantea que ambos polos esconden el verdadero problema de la “segregación territorial de la sociedad en las ciudades chilenas, particularmente en Santiago”. Una realidad que, a su juicio, se explica por la mala distribución de ingresos entre las municipalidades y la población en general.

Lo anterior, según explica el Arquitecto, “se refleja territorialmente”, ejemplificado con la situación de Vitacura y La Pintana, comunas ubicadas en los extremos del ICVU. Además, añade que el estudio plantea una “voz de alerta” que en una misma ciudad “tenemos estas realidades tan antagónicas”.

“Circulo vicioso”

Muñoz acusa que existe una “falta de voluntad política” transversal a todos los gobiernos para resolver esta problemática, agregando que medidas como el Proyecto de Integración Social del Gobierno de Sebastián Piñera no son suficientes para solucionar la segregación geográfica en las ciudades. “Detrás de todo esto, lo que hay es una diferencia abismante en la capacidad de ingresos de las personas”, advierte.

Así, el académico aclara que, al estar inmersos en una sociedad de mercado, los lugares mejor ubicados dentro de la ciudad en cuanto a conectividad, inversión y ambiente sociocultural solo pueden ser adquiridos por las personas más ricas. Mientras que al contrario, quienes tengan menos poder adquisitivo sólo pueden acceder a viviendas a menor precio, pero a la vez más carentes y vulnerables, “segregando más la ciudad a nivel local, regional y nacional”. “Esto es un círculo vicioso”, califica.

Factor económico

Por consiguiente, el experto apunta a que se tomen medidas que busquen lograr mayor equidad en cuanto a los ingresos. Una forma de lograrlo, manifiesta, es mediante impuestos por medio de una Reforma Tributaria que recaude dineros congruentemente con el nivel adquisitivo de las personas –es decir, a menores ingresos, menores impuestos y viceversa-. “Esto va a redundar, inevitablemente, en un mejoramiento de las condiciones laborales, del ambiente de negocios y, por supuesto, en una mejor conectividad y movilidad”, complementa.

Incluso, de acuerdo con Muñoz, una medida como ésta podría tener impactos a lo largo de todo Chile, mejorando la conectividad entre las ciudades y descentralizando el país, al tener el Estado mayor cantidad de recursos, y por ende, mejor capacidad para invertir.

Por lo mismo, el académico hace un llamado a que el Estado pueda recuperar ese gasto y que el sector privado no sea el principal beneficiado, ya que éste no distribuye la inversión en todas las comunas, sino que la focaliza en las que aparecen en el primer lugar del ICVU. De esta manera, no solo se pueden mejorar aspectos relacionados con la planificación urbana, sino que otras áreas como la educación, la salud y el medio ambiente, que también repercuten en la calidad de vida de las personas, concluye el experto.