El Ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand, participó hoy de la 50° Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde abordó la situación en el país, a un año del estallido social: “Chile tiene confianza en la solidez de su democracia y en sus instituciones, y en su capacidad para aislar —siempre al amparo del Derecho— a los grupos violentistas que aspiran a alterar el itinerario constitucional y la normalidad del país”, señaló.

«Chile ha encausado la respuesta al estallido a través de un proceso democrático e institucional», destacó el Canciller, y enfatizó que “el Gobierno conducirá, ejerciendo sus atribuciones legales, el proceso hacia una democracia más sólida y una sociedad más cohesionada”. Este se iniciará con el plebiscito que se llevará a cabo este domingo y que definirá el camino por el cual se avanzará hacia una nueva Constitución política.

En el encuentro, al que fueron citados todos los cancilleres del continente, el Ministro enfatizó que Venezuela y Nicaragua “exigen especial atención” del resto de los países. “Venezuela se apresta a llevar adelante unas elecciones parlamentarias carentes de toda legitimidad, habiendo el régimen dictatorial descartado toda iniciativa tendiente a dotarlas de garantías mínimas. Mientras tanto, recrudecen y adquieren cada vez mayor sistematicidad las violaciones a los derechos humanos”, sostuvo, haciendo referencia a los informes de la Misión de Expertos Independientes del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y de la Alta Comisionada de Derechos Humanos.

En este sentido, insistió en que la única salida a la crisis que afecta a dicho país debe ser democrática, pacífica y resuelta por los propios venezolanos; también adelantó que apoyará la resolución sobre la materia que será adoptada en el marco de la Asamblea General, y concordó en que la urgente salida a la situación en Venezuela se puede alcanzar a través de una acción conjunta de todas las instancias que se ocupan del futuro de la nación.

Respecto de Nicaragua, sostuvo que Chile lleva dos años condenando “la violencia, la represión a la sociedad civil, las transgresiones a los derechos humanos, la persecución a opositores políticos y el deterioro de las instituciones democráticas”. Es por eso que Chile respaldará, igualmente, la resolución que insta al Gobierno nicaragüense “a realizar una reforma electoral con miras a la celebración de elecciones presidenciales y legislativas libres y justas el 2021”.

Para el Ministro, el estado de la democracia en América Latina debe ser un motivo de preocupación y reflexión en un momento en el que diversos informes internacionales sostienen que el año pasado se produjo una “regresión democrática a nivel global”.

La sesión de cancilleres del organismo se realizó bajo el lema «Enfrentando los desafíos de Covid-19 en el Hemisferio: un enfoque colaborativo para abordar vulnerabilidades y construir resiliencia en tiempos de crisis, con base en los cuatro pilares de la OEA». En este marco, el Ministro Allamand reiteró la importancia de dar una respuesta multilateral de América Latina a la pandemia: “Habrá que insistir en todos los esfuerzos conjuntos que se han hecho y se impone articular una batería de iniciativas que contribuya a la reactivación”.

El Canciller recordó que la región ha sido una de las más golpeadas por el Covid-19, donde diversos organismos anticipan una fuerte recesión y se estima que más de 50 millones de nuevas personas caerán en la pobreza.

Respecto de lo señalado por la Canciller de Bolivia, Karen Longaric, sobre priorizar el diálogo y la cooperación para resolver, por ejemplo, “su falta de acceso soberano al océano pacífico”, mediante la “construcción de una agenda que contemple, en un futuro no lejano, el restablecimiento de relaciones diplomáticas”, el Canciller Allamand recordó que “Chile, a partir de la vigencia del tratado de 1904 y el fallo de La Haya del año 2018 -piedra angular inamovible de nuestras relaciones-, mantendrá abierta su voluntad de diálogo con Bolivia, para incrementar la colaboración en materia de interés bilateral. El gobierno que represento ha sido claro en su voluntad de implementar, cuando las circunstancias lo hagan aconsejable, una política que hemos denominado de ‘aproximación progresiva’ hacia Bolivia, para abordar una agenda de futuro donde -a través de la diplomacia- Chile y Bolivia sean capaces de transformar antiguas divergencias nuevas convergencias”.