El Colegio de Matronas y Matrones de Chile lamentó que esta semana la Cámara de Diputados y Diputadas rechazara el proyecto de ley sobre Educación Sexual Integral (ESI), obligando a congelar cualquier iniciativa de este tipo durante un año, sin posibilidad de avanzar en el trámite legislativo de una materia que, a juicio del gremio, es fundamental para el desarrollo afectivo y la protección frente al abuso contra niños y niñas.

Así lo manifestó la presidenta nacional de la orden gremial, Anita Román, quien recalcó que “tal vez el contexto histórico y social que vive el país, previo a un plebiscito constitucional, no era el más adecuado, donde se exacerbó lo ideológico por sobre la educación, la salud sexual y salud reproductiva; pero lo más grave, por sobre la protección del abuso infantil. Se privilegió el pensamiento doctrinario y político por encima de cualquier otra consideración”.

“El proyecto fue apoyado por nuestro gremio, pues consideramos necesario que exista este tipo de formación sexual y afectiva desde la educación parvularia, y sin duda que era perfectamente mejorable en su tramitación legislativa, pero se pecó de confianza en poder sacar adelante la iniciativa en medio de un escenario donde se quiere avanzar, sin lugar a dudas, en mayores derechos, pero la estrategia falló y los que pierden acá son los niños y niñas, que no reciben orientación ni prevención frente al abuso sexual infantil”, argumentó la dirigenta.

Sobre lo mismo, explicó que “ahora se deberá esperar un año más, octubre de 2021, ad portas de una elección presidencial y parlamentaria, y, esperamos, en medio del debate de una Convención Constitucional por una nueva Constitución, y eso finalmente dilatará la discusión por varios meses, y tal vez años, más”.

“Lamentamos mucho este panorama y hacemos un llamado al Gobierno a buscar fórmulas que incorporen elementos de educación sexual en la población infantil. Esto no es capricho, esto no es ideología, esto es protección y salud, esto puede salvar vidas y evitar arruinarle la juventud y adultez a las nuevas generaciones”, concluyó Anita Román.