Por: Pedro Pablo Lagos, Gerente de Coopera

Julio es el mes en que se celebra el Día Internacional de las Cooperativas, conmemoración instaurada por las Naciones Unidas con el propósito de relevar que este movimiento promueve sociedades más sostenibles.

En nuestro país, el movimiento cooperativo, al igual que en otras naciones, cumple un rol fundamental en el desarrollo económico y social del país y aporta a mejorar el estándar de la calidad de vida de sus habitantes, apoyando la creación de empleos, fomentando el desarrollo sostenible y solidario, contribuyendo a la flexibilidad del mercado laboral.

Cuando hablamos de cooperativismo en el ámbito financiero en Chile, siempre lo hacemos bajo las premisas de inclusión financiera, regionalización resaltando que es un modelo de economía asociativa a través de la cual se promueve el ahorro y el financiamiento, principalmente de sectores emergentes y que no son atendidos por otros actores del sistema.

Las cooperativas de ahorro y crédito asociadas a Coopera dan empleo a más de 3.300 personas y benefician a un 1.350.000 asociados a nivel nacional. Están presentes en cada una de las regiones del país y otro hecho concreto, que indica que el cooperativismo es una fórmula de desarrollo exitosa para todos sus integrantes, es que durante abril de este 2018 todas las cooperativas tuvieron resultados positivos, alcanzando remanentes por $30.156 millones, lo que refleja un incremento de un 13,84% respecto al mismo período durante el año anterior. Además, esta misma medición registró un aumento en la eficiencia del sistema de un 57,7%, superior al obtenido durante el 2017, que promedió un 46,5%.

El modelo cooperativo es una alternativa viable para todos los ciudadanos porque promueve una economía asociativa e inclusiva, en la cual hoy confían más de 1.800.000 mujeres y hombres de Chile, de los cuales el 73% de ellos vive en regiones.

Hoy día se habla con mucha fuerza de la colaboración, que es uno de los principios que las cooperativas tenemos en nuestra esencia. Y acá tenemos un gran desafío: debemos dar mayor visibilidad a nuestro movimiento, mostrar lo que somos y lo que aportamos. Las nuevas generaciones buscan trabajar en empresas con propósito, con sentido, y eso está en el ADN de las cooperativas. Por ello, debemos darle a nuestro movimiento una mirada del siglo 21, para así llegar a las nuevas generaciones y a aquellos que no nos conocen.