Este jueves se conmemora el día internacional que busca erradicar este tipo de agresiones, que a nivel nacional han afectado al 41,4% de las mujeres entre 15 y 65 años, según la Encuesta de Violencia contra la Mujer en el Ámbito de Violencia Intrafamiliar y en Otros Espacios 2020 (ENVIF-VCM).

SANTIAGO.- “Se entiende como violencia contra la mujer a todas las acciones en las que el hombre cree tener derecho a controlar la libertad y vida de las mujeres”, afirma Consuelo Cerda, Orientadora en Relaciones Humanas y Familia con más de 25 años de experiencia en los Centros de Atención Familiar (CAF) del Arzobispado de Santiago.

Los CAF son centros ubicados en diferentes sectores de la capital, que brindan un servicio de apoyo profesional integral – psicológico, psiquiátrico, legal y espiritual- tendiente tanto a facilitar la superación de los distintos conflictos que podrían afectar la estabilidad familiar como a promover el desarrollo de cada uno de sus miembros. En la Región Metropolitana hay 5 de estos centros: CAF norte; CAF Divino Redentor; CAF Zona Oriente; CAF Maipú; CAF Maipo; y CAF Central.

La experta señala que la violencia contra la mujer “tiene como origen las culturas machistas provenientes de diversos grados de desequilibrios históricos y estructurales que existen entre hombres y mujeres”.

Cabe destacar que en Chile dos de cada cinco mujeres (41,4%), entre 15 y 65 años, afirman haber sido víctimas de violencia alguna vez en su vida, según la Encuesta de Violencia contra la Mujer en el Ámbito de Violencia Intrafamiliar y en Otros Espacios 2020 (ENVIF-VCM). En 2017 esta cifra llegaba al 38,2%, por lo que la variación es estadísticamente significativa.

Además, el porcentaje de mujeres (15 a 65 años) que señala haber sufrido algún tipo de violencia durante los últimos doce meses fue de 21,7% en 2020, mientras que en 2017 alcanzó el 21%.

Consuelo Cerda explica que la violencia hacia la mujer “se puede reconocer cuando en la relación no se visualiza actitudes de reconocimiento del otro (mujer) como un otro que merece el mismo respeto sino que el objetivo es el sometimiento”.

Alarma por baja en las denuncias

Un dato preocupante que arrojaron los resultados de la encuesta mencionada anteriormente es que, a pesar de que el porcentaje de mujeres que declaran haber sido víctimas de estas agresiones al menos una vez en su vida ha ido en aumento, el porcentaje de denuncias ha disminuido en los últimos años. Las denuncias de violencia física disminuyeron del 22,8% en 2017 al 19% en 2020; las de violencia psicológica bajaron del 36,5% al 29%, y las denuncias por violencia sexual del 23% al 16,3%.

Según Elisa Montalva, psicóloga clínica de la Universidad de Chile y coordinadora de los CAF de la Vicaría para los Laicos, Familia y Vida del Arzobispado de Santiago, la falta de denuncias o la no persistencia en ellas se debe a la falta de apoyo público o privado para estas mujeres y sus hijos.

En la mayoría de los casos hay dependencia económica y emocional. La mayoría de las mujeres se retracta en las denuncias porque no existen las estructuras que se requieren, la institucionalidad no le da la protección necesaria a la mujer y sus hijos. Es un problema más social que ligado a la intimidad de esas familias”, asegura. Uno de estos problemas sería el no pago de pensiones alimenticias de parte de los padres.

La psicóloga señala que con la pandemia la violencia contra la mujer y la necesidad de atención psicológica en general se profundizó. Es por esto que, en la Vicaría para los Laicos, Familia y Vida, abrieron una línea telefónica especial de apoyo, llamada “Fono Escucha: Estamos Contigo”, que atiende 24/7 de forma gratuita, voluntaria y confidencial, y que brinda apoyo profesional y espiritual a personas en situaciones críticas.

El Fono Escucha fue un acierto en temas pastorales como una respuesta a las necesidades de urgencia física y psicológica en el contexto de la pandemia”, afirma Montalva. “Gran parte de las atenciones estuvieron relacionadas a casos de violencia contra la mujer, que se vieron agravadas durante la crisis sanitaria, ya que la pandemia dejó más vulnerables a muchas familias que ya venían con estos problemas, por diferentes factores, como la pérdida de empleos, el consumo de alcohol, entre otros”, puntualiza.

Desde que se creó este servicio, a partir de 2020 hasta noviembre de 2021, se han realizado 15.433 atenciones y 4.121 (26,7%) de estas corresponden a casos de mujeres víctimas de violencia.

Respecto a la importancia de denunciar, Jaime Valderrama, psicólogo de la Universidad de Chile que está a cargo de los casos graves de Violencia Intrafamiliar en Fono Escucha, enfatiza que “es muy importante, pues permite que las mujeres puedan acceder a muchas redes de protección (el Estado, la Iglesia, ONG, etc) y de esta manera poder salir del círculo de violencia del cual son víctimas”.

Para recibir atención a través del Fono Escucha se debe llamar al +569 20714878, donde se puede dejar su consulta para ser derivados, previa evaluación, a un acompañante espiritual ó a un psicólogo, según corresponda.

¿Cómo afecta la violencia contra la mujer a los hijos?

Diego Ponce, psicólogo infanto juvenil de los CAF, señala que “los niños se pueden ver afectados de distintas maneras, por ejemplo a nivel sintomático, puede haber enuresis (incontinencia nocturna), encopresis (evacuación involuntaria de heces), tics hasta trastornos del ánimo como depresión o trastornos relacionados con factores de estrés como lo podría ser un trastorno de estrés post traumático”.

Asimismo, el profesional señala que las dinámicas abusivas en contra de las cuidadoras se pueden ver reflejadas también “en las creencias y significados que el niño va repitiendo en sus discursos”.

En una oportunidad me tocó ver a un niño de 6 años que se negó a votar por una de sus compañeras en medio de una dinámica escolar porque ‘las niñas no tienen las mismas capacidades que los hombres y hacen todo mal’. Al indagar un poco más vi a una mamá que prácticamente debía desdoblarse para rendir con toda la cantidad de cosas que debía hacer en su trabajo y en casa; mientras que por otro lado había un papá con dificultades para controlar la ira, que se resistía a participar de la limpieza del hogar y que al enterarse de los dichos de su hijo en relación a sus pares femeninas, se lo habría tomado con humor”, ejemplifica.

“Se puede convenir en que los episodios de violencia dentro de la familia siempre son percibidos por los más pequeños como momentos de alta tensión, y estudios recientes dan cuenta de que los niños y adolescentes pueden elaborar su estrés a través de conductas externalizantes o internalizantes: las primeras son visibles y comúnmente catalogadas como ‘problemáticas’ o ‘rebeldes’ por los adultos, mientras que las segundas son  más silenciosas y difíciles de identificar precisamente porque el malestar se dirige hacia el interior del niño, aquí se pueden ver síntomas como temblores, tics, ansiedad, terrores nocturnos y hasta conductas autolesivas”, concluye.

Expertos:

Elisa Montalva, Psicóloga clínica de la Universidad de Chile y coordinadora de los Centros de Salud Mental de la Vicaría para los Laicos, Familia y Vida del Arzobispado de Santiago.

Consuelo Cerda, Orientadora en Relaciones Humanas y Familia. Trabaja en los Centros de Atención Familiar (CAF) del Arzobispado de Santiago desde sus inicios, hace 25 años, y se ha especializado en Terapia de Pareja.

Paulina Medina, psicóloga clínica con mención infanto-juvenil. Trabaja hace 7 años en los Centros de Atención Familiar (CAF) del Arzobispado de Santiago.

Jaime Valderrama, psicólogo de la Universidad de Chile. Está a cargo de los casos graves de Violencia Intrafamiliar en Fono Escucha.

Diego Ponce, psicólogo infanto-juvenil de los Centros de Atención Familiar (CAF) del Arzobispado de Santiago.