La renuncia del Subsecretario Castillo es una de las mejores noticias qué podemos recibir en el área de la salud en el último tiempo. Su salida descongestiona al gobierno en su relación con el congreso y agiliza un sin número de proyectos que con su presencia permanecían en permanente espera. Siempre pensé que la soberbia del doctor Castillo pavimentaría su caída y hoy soy testigo de ese hecho

Su renuncia es una gran oportunidad para que el ministro Mañalich pueda organizar su equipo y ejecutar su planificación, sin tener que enfrentar a un subsecretario que claramente fue un obstáculo para la gestión. Esta era una salida esperada, que por encima de una mala relación con parlamentarios, era necesaria para dar continuidad a la tarea del gobierno en un sector que es muy sensible. Sostener a castillo, no daba para mas y como ya dijimos, el subsecretario tenia respiración artificial