Agosto es un mes ad portas de la llegada de las alergias, donde se mezclan, las preemergencias, la lluvia, la contaminación, el aire frío y la humedad, “es como el caldo de cultivo para que los virus aparezcan y provoquen todo este tipo de enfermedades respiratorias, las que generan cuadros infecciosos y obstructivos tanto en niños, adultos mayores y especialmente en las personas con Asma y con alguna Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)”, afirma Osvaldo Cabrera, jefe de kinesiología del Instituto Nacional del Tórax.

“Las preemergencias, significan mayores niveles de contaminación que es propicio para generar cuadros obstructivos, muchas veces, el pulmón detecta este aire sucio, entonces el bronquio como mecanismo de defensa se cierra para evitarlos y así, se generan estos procesos obstructivos”, señala, Cabrera.

Como referencia, en el 2017 y durante el periodo más crítico, las consultas se incrementaron entre las 100 mil y 150 mil por semana en los distintos recintos de salud, siendo los principales afectados las personas con Asma y con alguna Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

Ya a mediados de Julio pasado, la red salud reportaba que había aumentado en 67% el total de consultas por enfermedades respiratorias.

“Las enfermedades respiratorias se tratan con inhaladores, que son la base de los tratamientos para este tipo de patologías”, -dice el Jefe de Kinesiología del Inst. Nacional del Tórax-, y agrega “el problema está en que el 90% de la personas que utiliza inhaladores no los sabe usar”.

En esto incide la correcta orientación del profesional de la salud frente al paciente, que debe entregar información detallada sobre las técnicas inhalatorias adecuadas, así como el diseño del dispositivo: “éste debiera ser lo más simple y fácil posible. Mientras más complejo sea su uso, más errores se pueden cometer y es menos probable que el medicamento sea ingerido”, añade el kinesiólogo.

“Sólo un 20% de lo que sale del inhalador llega al pulmón, el resto se pierde, entonces, al utilizarlo mal, lo que llega es 0”, dice Cabrera.

“Está el inhalador llamado dosis medida (puff), el cual siempre se debe utilizar con aerocámara, de lo contrario el 80% de lo que sale del inhalador queda pegado en la faringe…y puede a la larga generar, por ejemplo, hongos, y asimismo, como lo que llega al pulmón es mínimo y lo que trae el depósito es poco, se pierde la efectividad y el paciente sigue con los síntomas”, indica el kinesiólogo.

También están los inhaladores de polvo seco, que administran dosis medidas de medicamento en polvo en los pulmones. A menudo contienen contadores que registran la cantidad de dosis usadas, donde la técnica de utilización es más sencilla, y no es necesario mantener derecho el inhalador, se puede utilizar en diferentes orientaciones, por ejemplo, en el control del asma, con ellos se logra mayor adherencia. La tecnología entrega cada vez, inhaladores más fácil de utilizar, y así se va disminuyendo los errores del manejo de estos dispositivos de manera que el tratamiento sea más efectivo y el paciente se vaya realmente mejorando.

Asma en Chile

El neumólogo y miembro de la Comisión de Asma de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, Dr. Ricardo Sepúlveda, explica que los episodios de asma suelen ser confundidos con infecciones agudas del aparato respiratorio o incluso reacciones alérgicas. “Se estima que en el sistema público de salud, los pacientes bajo control regular por asma bronquial superan los 250 mil entre niños y adultos. Muchos de los consultantes en servicios de urgencia son tratados por sus episodios agudos sin que se identifique el asma como su real causa, existiendo por lo tanto un número indeterminado de pacientes aún no diagnosticados”, explica.

Sobre los síntomas a los que se debe estar alerta para identificar la enfermedad se encuentran: pecho apretado, silbidos al respirar, tos al hacer un esfuerzo físico y tos nocturna. Sobre esto último, el doctor Sepúlveda explica que “durante la noche, los bronquios en una persona sana disminuyen su calibre alrededor del 5%, mientras que en los asmáticos esto puede llegar hasta el 30%; esto explica el predominio nocturno de los síntomas”.