El nivel de estrés que está experimentando hoy en día la sociedad chilena producto del estallido social es altísimo y aunque eventualmente se alcanzaran soluciones al conflicto en el corto plazo, el daño en la dimensión emocional de las personas es más que preocupante, comprometiendo incluso la salud mental de las siguientes generaciones.

Así lo advierte el doctor Alexies Dagnino, investigador del Centro de Neurobiología y Fisiopatología integrativa de la Universidad de Valparaíso (CENFI), cuya principal línea de investigación se orienta a la neurobiología del estrés y la resiliencia.

El doctor Dagnino, quien es académico del Instituto de Fisiología UV, afirma que se puede transmitir el estrés postraumático de una generación a otra: “Está ampliamente documentado que en sociedades que han vivido situaciones muy estresantes los efectos del estrés se transmiten a las próximas generaciones, un ejemplo de ello es el Holocausto”.

El académico agrega que ya se observaba en nuestro país una sociedad muy estresada, situación que se confirma por diversos estudios nacionales e internacionales. Uno de ellos, por ejemplo, es el reporte “Depresión y otros Desórdenes Mentales Comunes” (2017), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que en Chile cerca de 850 mil personas mayores de 15 años padece depresión ( 5% de la población) y más de un millón sufre de ansiedad (6.5%). Ubicándonos entre los cuatro países con mayor prevalencia en enfermedades psiquiátricas relacionadas con el estrés en el continente americano.

Tal como lo explica el doctor Dagnino, el estrés es una respuesta natural y adaptativa que se da ante las demandas del entorno físico y emocional. Cuando la persona interpreta ese ambiente como amenazante, desencadena una reacción fisiológica que prepara al organismo para dar una respuesta que permita enfrentar la demanda y adaptarse ella (por ejemplo, arrancar, esconderse o pelear).

Riesgo de suicidios

El organismo está preparado para realizar este tipo de cambios cuando es necesario y puede volver a su estado natural sin que esto implique sufrir consecuencias irreversibles. Sin embargo, el investigador indica que cuando el entorno cambia rápidamente en el día a día, algunos cerebros no alcanzan a adaptarse. Por lo tanto, es sencillo predecir –considerando la situación por la que pasa el país- que en los próximos meses ese tipo de enfermedades tenderá a aumentar fuertemente su prevalencia.

“Ya no solamente vamos a hablar de los mutilados de los ojos o de los fallecidos por el estallido social, sino que vamos a hablar de las graves enfermedades mentales generadas por el estrés y el aumento de su prevalencia. Recordemos que estas enfermedades cuando no son tratadas son causa de suicidio y muerte de las personas”.

Tal como lo señala el investigador, los cerebros que más se estresan son el de los niños y niñas, adolescentes y adultos mayores. Y precisamente esos grupos etarios tienen los índices más altos de prevalencia de enfermedades mentales relacionadas con el estrés.

“La magnitud de los efectos del estallido social equivale a un ‘terremoto emocional’. De eso estamos hablando. El estrés produce aumento de la ansiedad, mayor susceptibilidad a la impulsividad y agresividad, menor concentración y problemas en la memoria. El cerebro humano es demasiado susceptible a los cambios emocionales. Hoy se perdió el miedo a manifestarse. Lo que estamos viviendo es un cambio emocional en un contexto social muy fuerte y cambiante. El cerebro en algunos casos puede adaptarse a esos cambios, pero hay una gran parte de la población que no va poder, lo que contribuirá a desencadenar el desarrollo de patologías mentales como la depresión y los trastornos de ansiedad”, advierte el científico.