El Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello (ISP-UNAB) dio a conocer su Encuesta de Salud, que realiza anualmente desde 2010. Esta versión de la encuesta se efectuó en conjunto con IPSOS Interactive Services, enfocado a los ítems de Índice de percepción, experiencia y expectativa del sistema de salud, cuyo objetivo fue dar a conocer la opinión de los chilenos respecto a cómo perciben, cómo evalúan su experiencia y cuáles son las expectativas futuras de la gente respecto de los servicios de salud como listas de espera, atención recibida, prestaciones médicas, entre otros.

La versión 2020 está marcada por los efectos de la Pandemia por COVID-19 en el Sistema de Salud chileno y se realizó la encuesta a personas de la Región Metropolitana, Región de Valparaíso y Región del Biobío, entre el 22 de julio al 11 de agosto del 2020.

En este contexto, tanto el índice de calidad de la salud en general, como el índice de experiencia, tienen caídas importantes este año 2020. En ambos indicadores, se rompe la tendencia estacionaria que se venía dando en los últimos 3 o 4 años, sufriendo fuertes bajas por efectos de la pandemia de Coronavirus.

El índice de expectativa de calidad, que mide la percepción futura de la calidad de la salud, se mantiene estable respecto de los últimos años, a pesar de la fuerte caída de los indicadores de calidad y experiencia.

Respeto a la calidad de los servicios de salud, la Encuesta Nacional de Salud 2020 del ISP-UNAB, el 60 por ciento de los chilenos evaluó con nota 3,7 al sistema de salud en general, lo que demuestra una baja en comparación con el año pasado. Mientras que un 58% de los encuestados evaluaron con nota 4,0 el sistema de salud según experiencia, bajando dos décimas en relación con el estudio del año pasado.

“La baja de los índices es la mayor en toda la serie (efectuada año a año desde 2010). La gente opina que el sistema de salud no ha dado el ancho para enfrentar la pandemia, la demanda de pacientes agudos, las urgencias y la demanda de los pacientes crónicos. Asimismo, las variables que más crítica la gente, obviamente, dicen relación con los tiempos de espera. Los profesionales de salud también se ven perjudicados en la evaluación pero, principalmente, por las mismas razones, tiempos de espera y menor tiempo dedicado a los pacientes”, reflexiona Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública del U. Andrés Bello.

“Los mayores tiempos de espera están incrementando las colas que deben hacer los pacientes para recibir atención y se acumulan las prestaciones sin entregar, principalmente, enfermos crónicos. Finalmente, se concluye que post pandemia, se requerirá para el sistema de salud, grandes cambios en el corto plazo y mediano, y largo plazo para enfrentar los problemas acumulados (listas espera, cansancio y agotamiento de los RRHH, etc.) y los problemas normales que el sistema tenía”, destaca la autoridad.

“Para el corto plazo, se requerirá mayor financiamiento, mayor producción del sistema de salud (aumento de horarios atención fines de semana, etc.) compra de servicios, cambios en los modelos de atención y profundizar, y ampliar los sistemas de atención a distancia y manejo remoto de pacientes, principalmente crónicos y Tercera Edad. Para el mediano y largo plazo, el país debe avanzar en una reforma mucho más profunda, que la que se ha venido conversando”, advierte el académico de la UNAB.