En el aniversario 65 del fallecimiento del Padre Hurtado, este 18 de agosto, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, visitará la tumba del santo chileno, ubicada en Estación Central. Como ya es tradición, la máxima autoridad del país presentará sus honores a quien fuera el fundador del Hogar de Cristo, un genuino y anticipado activista social, y será parte de un especial encuentro con acogidos de la institución.

En el Santuario del Padre Hurtado, la Presidenta Michelle Bachelet participará de una liturgia y depositará un ramo de aromo en la tumba del recordado santo chileno. Luego, compartirá con los usuarios de la Casa de Acogida y visitará el Taller Expreso, iniciativa de acogidos del Hogar de Cristo que realizan tablas de madera reciclada.

Esta actividad se remonta al año 1993, cuando el Congreso Nacional declaró el 18 de agosto como el Día de la Solidaridad, a propósito de la inminente beatificación del Padre Hurtado al año siguiente. Desde esa fecha cada año los Presidentes de la República en ejercicio han visitado la tumba del Santo como una forma de reconocer y rendirle homenaje a un hombre que desde siempre sufrió y trabajó por las abismantes diferencias sociales e injusticias que le tocó presenciar en el Chile de la primera mitad del siglo XX.

Alberto Hurtado nació el 22 de enero de 1901 en Viña del Mar. Tenía 4 años cuando su padre falleció, quedando junto a su hermano al cuidado de su joven madre. Desde entonces, el niño comenzó a vivir días de carencias  y tuvo que vivir, junto a su familia, de allegado en casas de parientes. En 1909 ingresó al Colegio San Ignacio, donde fue becado. Antes de finalizar sus estudios secundarios, Alberto ya manifestó su interés de ingresar al noviciado de los Jesuitas. Sin embargo, le sugirieron esperar por la difícil situación en la que se encontraba su familia.

En 1918 comenzó sus estudios de Derecho en la Universidad Católica, desarrollando una gran preocupación social, por los obreros cesantes que llegaban a la capital producto de la crisis salitrera.

El 14 de agosto de 1923 ingresó al noviciado de los Jesuitas, ordenándose como sacerdote el 24 de agosto de 1933.  Su trabajo se centró en los jóvenes y en los más pobres del país, ganándose adeptos y detractores. En diciembre del 1944 fundó el Hogar de Cristo, colocando la primera piedra en la otrora calle Bernal del Mercado (hoy Obispo Manuel Umaña) en Estación Central.

A finales de los años ’50 comenzó a sentir fuertes dolores en la cintura, los que se tradujeron en un avanzado cáncer de páncreas. Con mucha entereza afrontó este período, el cual culminó el 18 de agosto de 1952 cuando fallece en el hospital de la Universidad Católica.

Sin embargo, la historia de Alberto Hurtado no terminó. Sus milagros comprobados le valieron su beatificación (1994) y posterior canonización el año 2005, convirtiéndose en un nuevo santo para Chile.

Su legado, su historia y su trabajo es lo que se conmemora durante agosto, teniendo como uno de sus principales hitos la visita del Presidente en ejercicio a su tumba.