Las temperaturas altas, las exposiciones prolongadas al sol y el tiempo libre debido a las vacaciones son algunas de las razones que pueden llevar a las personas a desbalancear sus dietas. Aquí te mostramos qué hábitos mantener y qué comer para mantener un cuerpo en forma.

 

Santiago, febrero de 2021.- Bienvenidas las vacaciones, los asados, las comidas al aire libre, los aperitivos en la terraza y la variedad culinaria que ofrecen los restaurantes. No es novedad que en la temporada estival, los hábitos alimenticios cambian por distintos motivos, pero lo importante es saber establecer o continuar con las rutinas para mantener un estilo de vida saludable.

 

Uno de los nutrientes más valorados en esta época del año son las proteínas, las que ayudan a mantener los tejidos y órganos del cuerpo, y le entregan anticuerpos al organismo para defenderse de posibles infecciones o enfermedades. Además, cooperan con el transporte de nutrientes y producen saciedad.

 

Carnes: ¿a la plancha o a la olla?

Mantener una dieta alta en proteínas es de vital importancia. Al menos en verano, se puede inclinar el consumo hacia las carnes blancas como el pollo, que es bajo en grasa y que además se puede comer frío o templado en ensaladas, fajitas y otras preparaciones.

 

Para cocinarlo, desde Doña Carne sugieren preparar carnes blancas sin grasas; puede ser cocida, a la plancha, asada o al horno. En el fondo, evitar preparaciones con aceites calientes como las frituras y si se va a usar de igual manera, se recomienda optar por un aceite de mejor calidad como lo es el aceite de oliva.

 

Las carnes rojas también pueden ser incluidas dentro del menú, siempre y cuando sean cortes magros y se coman con moderación. En este caso, la nutricionista María Fernanda Jara, cuenta que la porción no debiese ser superior al tamaño de la palma de la mano de quien la consumirá. Mientras que desde Doña Carne recomiendan a los clientes elegir la forma de preparar antes de comprar, ya que para la parrilla y si es vacuno el Lomo Liso es el corte más sabroso y magro, en cambio si queremos hacer algo a la olla un Pollo Ganso puede ser muy buena opción.

 

Proteínas vegetales: hay opciones para todos los gustos.

Para aquellos que son vegetarianos, veganos o a quienes simplemente no les gusta comer ciertos tipos de carne, pueden reemplazar este producto animal por legumbres y consumirlas, idealmente, dos veces por semana.

 

Según la nutricionista María Fernanda Jara, “las legumbres son una fuente excelente de proteína vegetal y son altas en fibra dietética, por lo que ayudan en la digestión y, por consiguiente, mantienen en buena forma la salud del tracto gastrointestinal. Además, por ser altas en fibra generan mayor saciedad y su consumo se asocia a la prevención de enfermedades cardiovasculares”.

 

Se pueden comer de diversas maneras tales como ensalada, puré, hamburguesas, etc. De esta forma se le dará un toque más fresco a un alimento que es popularmente conocido por ser preparado en días de frío, pero que en verano se disfruta de igual manera.

 

Entre comidas, se pueden ingerir alimentos tipo snacks como las nueces que, además, ayudan a reducir el colesterol. Al ser pequeñas, las nueces son un producto fácil de transportar para los días de playa, trekking, etc., y un puñado de ellas también ayuda a saciar el estómago fácilmente.

 

Por otro lado, estos alimentos son fáciles de encontrar, no necesitan refrigeración y se pueden guardar por largos períodos, sin que pierdan sus propiedades ni su sabor.  En Alto Campo existe una gran variedad de productos naturales como legumbres, frutos secos y semillas.

 

Todo es mejor si hay hábitos

De nada sirve sugerir qué comer, si no se piensa en el cómo ni en el cuándo. Para ello, es importante establecer una rutina y tratar de, día a día, alimentarse a las mismas horas. A pesar de que haya más tiempo o más horas de luz y por ende, de actividad, las vacaciones no son una excusa para descuidar la dieta.

 

Además, se recomienda desayunar al empezar el día, para así activar el metabolismo. Es importante comer despacio y moderadamente en esta y todas las comidas, para favorecer el proceso de digestión, pero si se va a ingerir alimentos en exceso, es preferible que sea de manera ocasional y no un comportamiento recurrente.

Otro de los hábitos importantes es realizar ejercicio e hidratarse constantemente. De poco sirve alimentarse saludablemente si no se va a complementar con estas actividades.