Cada vez son más comunes los casos de psoriasis, rosácea y acné, los cuales se suman a las ya conocidas y más comunes dermatitis por contacto. Director de la Clínica Dermatológica de la Universidad de Valparaíso, Antonio Guglielmetti, llama a las personas a no dejarse estar y acudir a un especialista para evitar que se vuelvan crónicos.

En más de un treinta por ciento se han incrementado en los últimos meses en Chile los casos asociados a enfermedades inflamatorias de la piel, como resultado del estrés, la falta de vitaminas, la baja en la atención clínica y los cambios de hábito que han generado la pandemia de Covid-19 y sus múltiples repercusiones asociadas a los confinamientos prolongados.

Entre ellas destacan la psoriasis, el acné, la rosácea, la dermatitis atópica y algunas alergias, las cuales se suman a las ya conocidas y más comunes dermatitis por contacto derivadas del uso de mascarillas y la higienización excesiva de las manos y el cuerpo con agua y jabón, alcohol gel u otro tipo de desinfectantes.

Según explica el médico dermatólogo y director de la Clínica Dermatológica de la Universidad de Valparaíso, Antonio Guglielmetti, a diferencia de las dermatitis por contacto, las enfermedades inflamatorias de la piel tienen una base psicosomática. Es decir, se originan o se agravan como resultado de algunos factores de orden psicológico o mental, afectando la expresión de la enfermedad y también los procesos terapéuticos.

“La mayoría de estas patologías tienen un origen multifactorial, una mezcla o predisposición asociada a factores genéticos y ambientales, como son el estrés, el sobrepeso, las enfermedades inflamatorias sistémicas y determinadas infecciones. Por ello, sus síntomas no necesariamente surgen de alteraciones biológicas, anatómicas o fisiológicas, sino, en particular, por tensión, ansiedad, algún tipo de trastorno o situación vinculada a un factor o contexto específico, como el déficit de vitaminas -en especial la D, por una inadecuada exposición a la luz solar- y una mala alimentación, que en la actualidad se relacionan con los confinamientos y cambios de hábito relacionados con la pandemia”, explica el especialista.

Como resultado de lo anterior, el doctor Guglielmetti advierte que en lo que va de 2021 se ha observado un aumento sostenido de las consultas dermatológicas por parte de personas que se ven aquejadas por este tipo de enfermedades.

“El año pasado, a nivel nacional, se duplicaron los casos de dermatitis por contacto debido al lavado frecuente de manos y al uso de mascarillas. Ahora la incidencia o número de casos nuevos tiene que ver más con cuadros de acné, psoriasis, rosácea y dermatitis atópica, fundamentalmente. En base a lo que sucede en nuestra clínica y tal como dan cuenta estudios nacionales e internacionales, nosotros estimamos que el aumento de estas últimas patologías supera el treinta por ciento”, precisa el director de la Clínica Dermatológica de la Universidad de Valparaíso.

Características

Las enfermedades inflamatorias de la piel son variadas, al igual que sus síntomas y tratamientos. En cuanto a las señaladas, la que más prevalencia está tendiendo es la psoriasis, que se caracteriza por el surgimiento de manchas rojas y escamosas que pican y que suelen aparecer en las rodillas, los codos, el tronco y el cuero cabelludo. Se trata de una patología que tiende a ser crónica y que se agudiza cuando la persona que la padece se ve sometida a algún tipo de tensión.

La rosácea, en tanto, es una afección que causa enrojecimiento y la inflamación de los vasos sanguíneos de la cara. Estos síntomas pueden aparecer durante semanas o meses y luego desaparecer por un tiempo, pero en personas de piel muy clara tienden a transformarse en permanentes y a incrementarse.

A su vez, el acné es un trastorno causado por la obstrucción de los folículos pilosos con la grasa o las células cutáneas muertas, lo cual provoca la aparición de granos y erupciones. Puede presentarse en diferentes partes del cuerpo, pero es mucho más común y evidente en el rostro.

“Estas enfermedades son catalogadas como no graves, pero como son de carácter inflamatorio suelen provocar enrojecimiento, descamación, picor, ardor e incluso dolor. Y lo más importante es que pueden estar asociadas a enfermedades inflamatorias sistémicas de base.  Si no se les presta la debida atención tienden a complejizarse y a volverse crónicas, con el consecuente impacto estético que en muchas ocasiones conlleva su padecimiento. Por eso, es importante que las personas afectadas por patologías inflamatorias de la piel no se dejen estar y acudan a un especialista para que se las puedan tratar de manera adecuada y oportuna”, asegura el médico dermatólogo Antonio Guglielmetti.