La Nunciatura Apostólica en Chile comunicó este sábado que el papa Francisco ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la arquidiócesis de Santiago de Chile presentada por el cardenal Ricardo Ezzati Andrello,y ha nombrado Administrador Apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedisde la arquidiócesis de Santiago de Chile a Mons. Celestino Aós Braco, O.F.M. Cap., transfiriéndolo de la diócesis de Copiapó.

La Nunciatura Apostólica informa que dichas noticias han sido publicadas a las 12:00 horas de Roma (8:00 hrs. de Chile) del día sábado 23 de marza de 20l9.

Mons. Celestino Aós Braco

Nació el 6 de abril de 1945 en Artaiz, Navarra (España). Cursó la enseñanza básica y media en la Escuela Nacional mixta de Artaiz.

El 16 de agosto de 1955 ingresó como aspirante en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos en su tierra natal. Entre 1960 y 1963 realizó los estudios filosóficos en Zaragoza. El 14 de agosto de 1963 ingresó al noviciado de Sanguesa, realizando el 15 de agosto de 1964 la primera profesión religiosa. Entre 1964 y 1968 completó los estudios teológicos en Pamplona, donde el 16 de septiembre de 1967 hizo su profesión perpetua.

El 30 de marzo de 1968 fue ordenado sacerdote por Mons. Ignacio Larrañaga, O.F.M.Cap. Después de la ordenación sacerdotal fue educador y profesor en Lecaroz y vicario en Tudela (Navarra).

Entre 1972 y 1980 hizo cursos de especialización en la Universidad de Zaragoza y después en la Universidad de Barcelona, donde obtuvo la Licenciatura en Psicología. Entre 1980 y 1981 frecuentó la Pontificia Universidad Católica de Chile, gracias a una beca internacional de investigación en Psicología. Tras regresar a España, fue profesor en Pamplona y, posteriormente, vicario cooperador en Zaragoza.

En 1983 fue destinado a la Provincia de Chile: fue nombrado vicario parroquial en la parroquia de Longaví (diócesis de Linares), confiada a los Padres Capuchinos. En 1985 fue elegido Superior de la comunidad capuchina de Los Ángeles (diócesis de Santa María de los Ángeles).

En 1995 fue nombrado párroco de la parroquia San Miguel en Viña del Mar (diócesis de Valparaíso), siendo además Superior de la comunidad de la Orden de la Frailes Menores Capuchinos en el sector de Recreo, en Viña del Mar.

Durante sus años de ministerio en la diócesis de Valparaíso ejerció el cargo de vicario episcopal para los institutos femeninos de vida consagrada y fue miembro del Consejo Episcopal.

Desde el año 2008 fue vicario parroquial en la parroquia San Francisco de Asís en la diócesis de Santa María de los Ángeles.

Entre otros cargos que ha desempeñado, ha sido tesorero de la Asociación Chilena de Derecho canónico; promotor de justicia en el tribunal eclesiástico de Valparaíso; psicólogo y juez en el tribunal eclesiástico interdiocesano de Concepción; miembro de tribunales especiales para estudiar procesos históricos en causas para beatificación y canonización, entre ellos le correspondió estudiar el milagro para la canonización del sacerdote Alberto Hurtado.

El 25 de julio de 2014 el papa Francisco lo nombró Obispo de la diócesis de Copiapó. Fue consagrado obispo por mons. Ivo Scapolo, Nuncio Apostólico, el 18 de octubre de 2014, fecha en la que tomó posesión de la diócesis de Copiapó.

Entre los encargos que le ha confiado la Conferencia Episcopal, el obispo Celestino Aós es miembro de la Comisión Episcopal de Relaciones con CONFERRE (Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile) y presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Presbiteral, organismo del área Agentes Evangelizadores.

El 23 de marzo de 2019 el Santo Padre lo nombró Administrador Apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la arquidiócesis de Santiago de Chile, tras aceptar la renuncia presentada por el cardenal Ricardo Ezzati.

Rol del administrador apostólico y sedes vacantes

Un administrador apostólico es un obispo o un presbítero nombrado por el Papa para administrar una diócesis que se encuentra en situación de sede vacante, es decir, sin su obispo o arzobispo residencial.

En este caso particular, se trata de nombramiento para una sede vacante “a voluntad de la Santa Sede” (ad nutum Sanctae Sedis) y hasta que el Papa provea un nuevo arzobispo para el gobierno pastoral de la arquidiócesis.

El administrador apostólico goza de derechos y obligaciones semejantes a las del obispo residencial, con algunas excepciones que determina el Código de Derecho Canónico.

Con este nombramientos, de las 27 jurisdicciones eclesiásticas, nueve de ellas se encuentran en situación de sede vacante y a cargo de administradores apostólicos: San Felipe, Valparaíso, Santiago, Rancagua, Talca, Chillán, Valdivia, Osorno y Puerto Montt.

SALUDO DE MONSEÑOR CELESTINO AÓS O.F.M. CAP.
Administrador Apostólico Arzobispado de Santiago

Jornada Inicio de Año Pastoral – Colegio SSCC Alameda

Santiago, sábado 23 de marzo de 2019

Hermanas y hermanos de esta Arquidiócesis de Santiago: Paz y Bien.

Cuando san Francisco de Asís mandaba a algún fraile, le decía: “Hermano, pon tu confianza en el Señor que Él te sostendrá”. He tenido que repetirme y tendré que seguir repitiéndome este consejo, ante la sorpresa de mi llamado para esta misión. Pero no es la hora de las palabras y de las condenas; es la hora de la colaboración, de poner cada uno lo que somos y podemos, aunque sea poco y pequeño, como en mi caso.

Quiero y debo conocer a esta Iglesia en Santiago, extensa y numerosa, con sus luces y sombras, con sus logros y carencias, con sus heridas y pecados ¡Y con sus cualidades y virtudes! Quiero mirar hacia donde el Espíritu Santo nos impulsa, ya que cerrar los ojos al prójimo nos convierte también ciegos ante Dios. El Papa Francisco, en su visita a Chile, y en la carta que después nos dirigió, nos anima a todos a ponernos en estado de oración, a buscar caminos de verdad y vida; a mirar hacia adelante, enmarcando las cosas donde tienen que estar “en su preciso y precioso lugar”: Jesucristo en el centro y todos nosotros miembros de su Iglesia. Trataré de seguir en mi lema de “amar y servir”.

La vida es exigente en el desierto de Atacama; de allá vengo, con ribetes de minerales y fascinación de luces y colores en cerros y valles; testigo de la fe recia y que se expresa coloridamente en bailes religiosos y piedad popular. Diré que me tuvieron paciencia y me estaban enseñando a vivir en atacameño; ahora espero que ustedes me tengan paciencia y me enseñen a vivir en santiaguino. Al comenzar este servicio les pido que recen por mí. Sé la verdad que encierran las palabras que nos escribió el Papa: “La renovación de la jerarquía eclesial, por sí misma, no genera la transformación a la que el Espíritu Santo nos impulsa. Se nos exige promover conjuntamente una trasformación eclesial que nos involucra a todos”. No podemos ser espectadores, debemos participar activamente “en involucrarse en una Iglesia con aire sinodal que sabe poner a Jesucristo en el centro”. Él salva. Precisamente para los jóvenes, en dos días más, tendremos el documento del Papa: Vive Jesucristo, esperanza nuestra.

Quiero saludar y ¡cómo me gustaría dar una abrazo a cada persona! a las hermanas y hermanos que sufren: enfermos y accidentados, ancianos y marginados, cesantes e inmigrantes, privados de libertad y, muy especialmente, a las víctimas de la violencia y a las víctimas heridas por los abusos de parte de los clérigos de la Iglesia. En la Cuaresma aprendemos cómo la cruz puede cambiar de sentido y pasar de instrumento de muerte a convertirse en árbol de vida y resurrección.

Hermanas y hermanos: no esperemos un mundo ideal, una comunidad ideal, un discípulo ideal o un obispo ideal para comenzar, desde ya, a vivir cristianamente y a evangelizar. Ayudémonos unos a otros y, bajo el amparo de la Virgen María, procuremos nosotros hacer el bien siempre y a todos.

+ Monseñor Celestino Aós O.F.M. Cap.
Administrador Apostólico
Arzobispado de Santiago