Actualmente existen 186.723 niños, niñas y jóvenes de entre 5 y 21 años que no han completado su educación escolar, y según estimaciones del Mineduc, esta cifra podría aumentar en 81.099 escolares más como una consecuencia de la crisis sanitaria, llegando a 267.822 alumnos fuera del sistema escolar.

Si bien esta problemática se podría incrementar de forma considerable por la pandemia, es un tema en el que el Mineduc en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia ha trabajado desde el año pasado con la implementación del Sistema de Alerta Temprana (SAT).

El SAT es una herramienta de focalización preventiva, que a partir de información administrativa, permite identificar el conjunto de condiciones individuales, familiares y del entorno escolar, que tienden a presentarse cuando existe riesgo de deserción escolar. En la primera fase de aplicación del SAT, realizada entre octubre de 2019 y septiembre de 2020, que abarcó a todos los establecimientos públicos del país adscritos al sistema con matrícula de 7° a 4° medio (3.490 establecimientos), se determinó que, de una población identificada de 564.625 estudiantes, 57.695 alumnos se encuentran en riesgo de deserción escolar.

El seremi de Educación en el Biobío, Fernando Peña, destacó “esto nos va a permitir monitorear, detectar y remediar situaciones de deserción escolar que comprometan a alumnos tanto de la región del Biobío, como del resto del país.  La herramienta nos posibilita contrastar los datos del Sistema de Información General de Estudiantes, con los reportes de las propias comunidades, para así evitar que alumnos salgan del sistema escolar, especialmente en un año como este producto de la pandemia”.

Por su parte el seremi de Desarrollo Social y Familia, Alberto Moraga, afirmó que esta herramienta permite “actuar a tiempo, de forma preventiva, con reforzamiento y haciendo uso de otros instrumentos, para espantar este fantasma de la deserción escolar y que este periodo difícil no traiga peores consecuencias a futuro. La idea de todo esto es combatir la vulnerabilidad y prevenir sus causas”.

A partir de noviembre de 2020 el Sistema de Alerta Temprana se extenderá a todos los establecimientos del sistema educativo, integrando así a la totalidad de los colegios particulares subvencionados con matrícula de 7° a 4° medio.

Tras la identificación de los alumnos en riesgo de desertar, “los directores pueden desplegar una batería de acciones para contactar a esos estudiantes con los que se ha perdido el vínculo. Algunas opciones que aplican las escuelas son el uso de redes sociales, llamadas telefónicas, y la planificación de visitas domiciliarias. Luego, explicarle a los estudiantes identificados por el SAT que el año escolar no está perdido y que nunca es tarde para volver a retomar el año. En tercer lugar, aplicar para esos estudiantes un plan de acompañamiento y evaluación personalizado que busque motivarlos y reconectarlos con la escuela», asegura Raimundo Larraín, jefe de la División de Educación General (DEG) del Mineduc.