El llamado de la OMS es claro: la higiene y limpieza son fundamentales para combatir el Covid-19. Pero al momento de elegir el sanitizante, aún falta información para no equivocarse. Es cosa de pedirle ayuda a Google, y comprobar que la mayoría de los tutoriales para crear sanitizantes caseros, utilizan y recomiendan el amonio cuaternario, producto que la ciencia ha catalogado recientemente como dañino para la salud de las personas como para el medioambiente. 

Así lo confirma un reciente estudio chileno publicado por Núcleo Milenio para la Investigación Colaborativa en Resistencia Antimicrobiana (MICROB-R), el que afirma que el amonio cuaternario, componente presente incluso en productos como desinfectantes de alimentos, sería dañino para la salud humana y del medioambiente.

Su mal uso puede traer consecuencias graves que van desde irritación en la piel hasta intoxicaciones. Por lo mismo, expertos afirman que usarlo en zonas de manipulación de alimentos conlleva riesgos para la salud. Y ése no es el único peligro. El amonio cuaternario destruye las membranas exteriores de las células de los árboles y animales, por lo mismo no se recomienda para la sanitización de espacios públicos.

Sumado a lo anterior, y de acuerdo al estudio chileno publicado por Núcleo Milenio para la Investigación Colaborativa en Resistencia Antimicrobiana, el amonio cuaternario podría generar bacterias resistentes que en el corto plazo sobreviven a estos productos. En esta misma línea, este químico puede eliminar hongos y bacterias beneficiosos, generando un desequilibrio en el medioambiente. 

 

Nanopartículas de cobre: eficiencia contra el coronavirus

Lo bueno es que existen alternativas. Un producto disponible en el mercado local, y que cumple con todas las normas establecidas es Cupex.  Este líquido innovador, a diferencia de otros, no utiliza amonio cuaternario en su fórmula, siendo reemplazado por biocidas y nanopartículas de cobre. 

Pero no cualquier nanopartícula es inofensiva, ya que deben responder a ciertos estándares. De partida, las nanopartículas se miden en nanómetros -de ahí su nombre-, y no deben ser demasiado pequeñas, sino se transforman en tóxicas. El tamaño mínimo aceptable es de 30 nanómetros, de lo contrario, pueden ser absorvidas y llegar a los alvéolos pulmonares. 

 

Las nanopartículas utilizadas por Cupex miden entre 50 y 200 nanómetros, que en lo práctico significa que son muy difíciles de ser absorbidas por seres vivos, y en el caso de que esto ocurra, son eliminadas por medio de la orina y heces.

En el proceso de desarrollo de Cupex, las nanopartículas pasan por un proceso de decantación. A esto se le llama ser potencial Z negativo, lo que hace que la densidad de carga sea negativa y por lo tanto que no sean absorbibles por las células humanas. El hecho de que otros productos no las hagan decantar hace que sean biocompatibles con las células, y por lo tanto, tóxicas.

Dado el minúsculo tamaño de las nanopartículas, es posible aplicar el líquido de manera que penetre en micro espacios que otros productos de tecnología inferior no logran alcanzar. Esto produce una mayor duración del producto en las superficies, requiriendo de menos aplicaciones.

Otro diferencial de Cupex respecto a las alternativas, es que uno de sus componentes es el Etanol, activo que produce un efecto antibacterial inmediato.

El desarrollo de Cupex cuenta con el respaldo del laboratorio Nanotec Chile, el primero en desarrollar nanopartículas de cobre en nuestro país, con más de una década de trayectoria, entregando un valor agregado al cobre, considerando que nuestro país produce poco más del 35% del consumo mundial.