• Análisis de la evolución del comportamiento financiero de los hogares en un
horizonte de 10 años reafirma la urgencia de actualizar la Estrategia Nacional de
Educación Financiera y ampliar el alcance a las iniciativas que se están
implementando.
Con el objetivo de analizar y describir la evolución del comportamiento financiero de los
hogares en Chile entre 2007 y 2017, el Centro de Políticas Públicas UC llevó a cabo el
estudio “Evolución del comportamiento financiero de los hogares en Chile”.
Los resultados de esta investigación indican que, si bien en los 10 años analizados la
inclusión financiera de los hogares chilenos ha crecido en promedio, se observa una
evolución asimétrica por quintiles de ingreso. De esta forma, el quintil de mayor ingreso
es el que ha concretado un crecimiento más elevado en su inclusión financiera -casi un
20%-, mientras que el de menor ingreso se ha visto estancado en estos 10 años.
Desde el Centro de Políticas Públicas UC señalan, sin embargo, que comparado a otros
países OCDE y de la región, en Chile se observa que la tenencia de cuentas bancarias de
la población está 9 puntos porcentuales por sobre el nivel esperado según el desarrollo
del país, lo que convierte a Chile en un líder en la región en términos de acceso
financiero.
Otra conclusión que arroja la investigación es que dado este fenómeno es imperativo
generar conciencia y extremar los cuidados que deben tener los grupos de la población
que cuentan con bajos conocimientos económicos. Diversas mediciones de
alfabetización financiera, junto a los informes de endeudamiento de la Comisión para el
Mercado Financiero, dan cuenta de que son tres los grupos de población sobre los que
se deben concentrar los esfuerzos: adultos mayores, mujeres y jóvenes.
Respecto al primer grupo, que es el que cuenta con menor inclusión financiera, el
estudio señala que el pago de tratamientos médicos figura como su principal motivación
para adquirir deudas. Por su parte, los jóvenes, que cuentan con la mayor inclusión
financiera, adolecen como factor de riesgo el tener la más alta tenencia de deudas,
especialmente de consumo. Las mujeres jefas de hogar, en tanto, son quienes
evidencian una mayor carga financiera y morosidad que sus contrapartes masculinas, a
pesar de que tienen menor acceso a crédito que ellos.
Otro dato relevante arrojado por el estudio dice relación con las conductas en torno al
manejo del endeudamiento, en donde un tema de preocupación son los casos de
adquisición de créditos para pagar deudas anteriores. De acuerdo con el estudio, esto
es transversal a todos los tipos de deuda analizados, como créditos de consumo con
casas comerciales, bancos y créditos informales -con familiares o amigos- y supera a
otros países con niveles de desarrollo similares a Chile.
Con respecto a la carga financiera mensual -porcentaje de los ingresos que se destinan
al pago de deudas-, en el caso de Chile se aprecian niveles altos para su nivel de
desarrollo, lo que es atribuible al hecho de que los hogares chilenos se endeudan a
plazos cortos y tasas altas.
Para Nicolás Muñoz, subdirector de Investigación Aplicada del Centro de Políticas
Públicas UC, “la inclusión financiera se ha traducido en un mayor acceso a productos de
créditos de nuevos segmentos de la población, pero a nivel general no ha estado
acompañado de mayor educación financiera”.
En este contexto, y como respuesta a la baja alfabetización financiera de la población
chilena, el Centro de Políticas Públicas, en colaboración con Banco Santander, impulsa
desde 2016 un programa de educación financiera. Actualmente ofrecen dos cursos
virtuales: la plataforma online “El Futuro es Ahorra”, que beneficia a más de 3.700
alumnos de 1° medio provenientes de 32 colegios; y el curso “Educación Financiera para
Todos y Todas”, en el que se han inscrito más de 2.000 adultos a lo largo de Chile. Ambas
iniciativas pretenden entregar conceptos básicos como ahorro, endeudamiento, tasas
de interés, tipos de crédito, etcétera.
Las propuestas que contiene el estudio del Centro de Políticas Públicas UC y Banco
Santander buscan mejorar las asimetrías de información que enfrentan los
consumidores, evitar regulaciones que perjudiquen la inclusión y generar medidas que
permitan resguardar los niveles de endeudamiento de las personas, como un registro
consolidado de endeudamiento, un tema que lleva muchos años en el debate sin
avances relevantes.
“Todos los cambios e innovaciones deben acompañarse de educación financiera, ya que
la evidencia ha demostrado que las regulaciones implementadas en nuestro país han
tenido mayor impacto en las personas con más conocimientos económicos. Es por esto
que se vuelve urgente actualizar la Estrategia Nacional de Educación Financiera y otorgar
mayor alcance a las iniciativas que actualmente se están implementando”, afirma
Muñoz.