Por Miguel Alvarado Natali

El director sueco Gustav Möller, nos presenta su primer largometraje “La culpa”, (The Guilty) un thriller danés inspirado en una llamada telefónica a un número de emergencia que el autor vio en You Tube. Aquí hay pocos elementos y bastante imaginación, es una cinta potente, con una escenografía única para una sola locación y un protagonista, al cual nunca la cámara lo deja de filmar en tiempo real.

El oficial de policía Asger Holm, interpretado por el actor danés de teatro y series Jakob Cedergren, suspendido de sus funciones, está realizando un turno de operador telefónico en el servicio de emergencia a la espera de un juicio en su contra. Mientras recibe distintos tipos de requerimientos hay una llamada de un celular que cambiará su noche, Iben, una mujer aterrada lo saluda como si él fuera su hija, en un principio Asger cree que es una equivocación, pero en segundos se da cuenta de que la mujer al otro lado del teléfono ha sido secuestrada. Le sigue la conversación dándole indicaciones para que su secuestrador piense que sigue hablando con su hija, en tanto, el comienza a localizar su ubicación con GPS frente a su computador y pide ayuda a sus colegas. La llamada se corta, termina su turno, pero el oficial sigue empeñado en ayudar a esa mujer y sus hijos que han quedado solos en casa. Los minutos avanzan y Asger tiene que lidiar con sus propios temores y traumas personales, más la decisión y jugada que hace con Iben para salvarla de su captor que es su propio esposo.

“La Culpa” que estuvo entre las películas extranjeras prenominadas a los Oscar y tendrá una remake hollywoodense, es una cinta que escarba en la empatía, en la psique de un policía que ha cometido errores, pero que los quiere enmendar y la situación angustiante por la que está pasando Iben lo hace reflexionar y adelantarse a los hechos para salvarla de ese destino fatal secuestrada arriba de ese auto, sin ni siquiera imaginar que su intuición le jugará en contra.

En tanto Jakob Cedergren, tiene una conexión notable con su papel (Asger), con muy poca interacción con los demás personajes, el trabajo lo hace él solo donde todo el tiempo sigue en escena, es creíble y bueno. Mientras la cámara muestra sus gestos y manos jugando con un objeto redondo producto de los nervios y la ansiedad que transmite su personaje. Planos medios y una sola locación hacen que esta película sea original, o por lo menos hace tiempo que no veíamos algo así.

“La Culpa” es un thriller de suspenso impredecible, de guion inteligente casi electrizante, que tiene un giro en la trama que te sorprenderá y te dejará inquieto. Es contar una historia sin imágenes –me recordó los radioteatros- donde la historia se va creando en nuestra mente, vemos una sala cerrada pero imaginamos el espacio exterior donde está ocurriendo la verdadera acción. Y aquí toma importancia crucial el trabajo que el director hace con el sonido, donde escuchamos los ruidos del parabrisas, de las puertas y pasos, para darnos la atmósfera perfecta que va creando una secuencia de hechos que bordea el terror y no nos deja ni pestañar. En definitiva “La Culpa”, se ganará un sitial en las películas de este género, hay que ir a verla y a oírla –no puedo hablar más de ella para no caer en revelaciones de ese genial desenlace-, donde la culpa de Asger, no solo será haber asesinado a un delincuente, sino que además haberse precipitado en su decisión de ayudar a Iben.