“Este acto tiene una enorme carga simbólica, patriótica y democrática. Es una bandera, ícono de nuestra identidad patriótica, colectiva y democrática, que recupera su tejido para incorporarse a este espacio también lleno de símbolos respecto al valor de la democracia y al respeto por los derechos humanos”.

Así se refirió la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, a la actividad con que el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos instaló en su colección permanente el pabellón presidencial que fue rescatado del Palacio de La Moneda tras el golpe de Estado de 1973.

“Es una pieza que sale de la oscuridad con un tejido renovado. Que esto sea una enseñanza, un objeto que acoge a los visitantes como vestigio de ese período tan oscuro, tan doloroso para tantos miles de chilenas y chilenos”, agregó la secretaria de Estado tras la ceremonia a la cual también asistieron la presidenta de la Cámara de Diputados, Maya Fernández y el ex Presidente de la República, Ricardo Lagos, entre otras autoridades, quienes fueron recibidos por el director del museo, Francisco Estévez.

Tras su restauración, la histórica pieza de 300 por 460 centímetros es exhibida en el recinto, convirtiéndose en uno de los objetos más grandes de su muestra permanente.

EL HALLAZGO

El 23 de octubre de 2015, Roberto Cuellar, ex ministro de Tierras y Colonización del gobierno de Salvador Allende y actualmente director del Colegio Terranova de La Reina, recibió a un apoderado en su oficina. El visitante era pariente de quienes removieron los restos de La Moneda tras el golpe de Estado de 1973.

El apoderado le informó que, meses después del ataque, familiares suyos obtuvieron la licitación de la remoción de los restos del palacio presidencial. La Moneda había sido semidestruida por los rockets de los Hawker Hunter de la Fuerza Aérea. Mientras trabajaban, el personal a cargo encontró una gaveta en una de las oficinas. Dentro estaba el estandarte presidencial cuidadosamente plegado.

Según lo que pudo reconstruir más tarde el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, la bandera habría estado flameando sobre el edificio presidencial hasta 1967. Fue ese año cuando se realizó un recambio de todas los emblemas de la edificación. El estandarte fue guardado en la gaveta, y olvidado hasta después del bombardeo.

En la actualidad el ex ministro Cuellar mantiene la identidad anónima de quien hizo el hallazgo, como secreto profesional en su calidad de abogado.