Por Gustavo Hasbún S.

Cada día que pasa, nuestro país reciente la falta de conducción política, la falta de valentía y coraje para enfrentar los problemas que están poniendo en jaque nuestra democracia.

La violencia, la delincuencia, la crisis económica producto de la pandemia, el populismo y la polarización político-social, se han transformado en una tormenta perfecta para el Gobierno y en especial para el presidente Piñera, que desde la crisis social del 18 de octubre, no ha tenido la convicción para tomar las decisiones necesarias para enfrentarlos.

Esta es una tormenta que esta dañando los cimientos del sistema político y del futuro de nuestro país y pareciera que el Gobierno no se ha dado cuenta o simplemente tiró la toalla y sólo quieren capear la tempestad pase lo que pase para salvar su capital político.

Si fuera la primera, les diría salgan a la calle, escuchen a la ciudadanía, dejen de ser esclavos de Twitter y actúen con el corazón y no con la razón.

Sí es el segundo, sería muy desastroso ya que podría ser el inicio del fin del sistema político, dejando abierta la puerta a la aparición de caudillos populistas que pavimentaran a nuestro país a una debacle político-social que costará mucho salir.

Este punto debe ser analizado con mucha responsabilidad sobretodo por lo que esta en juego y debemos actuar con valentía para frenar que se produzca un escenario como este. Cuando digo actuar, es porque es el minuto para dejar ser críticos de escritorio y pasar a tomar un rol más activo en la protección de nuestros principios que se sustentan en una sociedad libre y democrática.

Debemos copar espacios en el mundo público, salir de la comodidad de nuestras casas para apoyar socialmente a las personas más pobres con un mensaje de esperanza y de compromiso en la solución de sus problemas, tal cómo lo hizo Simón Yévenes y el sello que le puso Jaime Guzmán a la UDI en los tiempos más difíciles de nuestro país.

Ese sello que se ha perdido con el tiempo es lo que debemos recuperar si queremos salvar nuestro país, porque definitivamente no podemos esperar que este Gobierno, a esta altura, enmiende rumbo.

Humanizar la política, actuar con el corazón más que con la razón, ser empáticos, más solidarios y especialmente, más sensibles a los problemas de los demás es la característica que debemos marcar para diferenciarnos del resto.

El futuro de nuestro país depende de las decisiones que tomemos ahora, porque mañana será tarde y no me cabe duda que nos vamos a arrepentir por el resto de nuestras vidas si no actuamos ya.

Chile nos necesita, nuestros hijos y nuestras futuras generaciones dependen de lo que hagamos para salir de esta crisis. DEJA DE SER UN EXPECTADOR Y SÉ UN ACTOR RELEVANTE.