Un alto interés mundial provocó la reforma constitucional y el proyecto de ley que crean y protegen los neuroderechos y que ingresó al Congreso chileno el 7 de octubre pasado. Sus principales impulsores son el senador Guido Girardi, presidente de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado de Chile y el neurocientífico español, Rafael Yuste, coordinador de proyecto BRAIN que busca descifrar el cableado del cerebro humano.

Al menos así se desprende de la masiva ‘participación’ virtual -a través de Facebook y Zoom- en el Foro virtual “Neurociencia y Derechos Humanos: Desafíos para la comunidad legal”, que organizó este viernes la Red Probono de las Américas y que contó con la participación del senador Girardi, el neurocientífico Yuste; la abogada mexicana, Carmen Quijano; y que moderó el abogado chileno, Ciro Colombara.

El senador Girardi explicó que la iniciativa “consagra de una manera innovadora que los datos neuronales o mentales van a ser considerados como un órgano y su manipulación será sancionado penalmente como tráfico”.

Y dijo que “estamos en la era del capitalismo de vigilancia y así como antes el petróleo movía la economía hoy son los datos los que alimentan los motores algorítmicos de la nueva producción (…) nuestras vidas transcurren en un nuevo territorio: el ciberespacio, regularlo es un desafío prioritario para la humanidad”.

PRESERVAR LO HUMANO

El parlamentario se manifestó preocupado porque “los consensos en la política y los parlamentos son lentos (…) mientras que la neurotecnología avanza a una velocidad exponencial, por lo que los procesos a regular pueden estar obsoletos si es que no se aprueban pronto los proyectos (…) lo que tiene que ser a nivel global”.

Sin embargo, dijo creer que la transversal iniciativa “podría ser aprobada íntegramente el 2021, porque es apoyada por la izquierda y el progresismo, pero también por la derecha y conservadores, están involucradas todas las universidades, incluida la U. Católica y, además, científicos y académicos fueron coautores intelectuales”.

Agregó que “si tenemos una estrategia coherente, una alianza con la ciencia de más alto nivel -que representa Rafael Yuste-, con los actores académicos y científicos de cada país podemos avanzar rápidamente porque cada vez hay más conciencia que estas neurotecnologías mal usadas pueden ser muy dañinas para la autonomía del ser humano”.

Y concluyó afirmando que “la gran discusión del siglo XXI va a ser ética, más allá de la izquierda y la derecha tradicionales, va a ser entre quienes mantener lo humano y quienes quieren superarlo. Hay un esfuerzo muy fuerte de quienes creen que para conquistar el universo hay que crear un posthumano capaz de resistir las radiaciones cósmicas y viajar a la velocidad de la luz”.