Fundación Por la Democracia y Chile 21 llaman a convencionales a evitar que se repitan errores como en Brexit y plebiscito por la paz colombiano

A través de una Carta Abierta a las y los Convencionales, un grupo de integrantes y directivos de la Fundación Por la Democracia (FPD) y Chile 21 expresó esta mañana su preocupación por el éxito del Apruebo en el Plebiscito de Salida del próximo 04 de septiembre, señalando que, de ganar el Rechazo, no existe una tercera vía y recordando que en otros procesos similares, como el Brexit y el Plebiscito por la Paz en Colombia, los resultados fueron contrarios a los esperados.

La carta está firmada por personalidades ligadas a la centro izquierda y el socialismo democrático que forman parte de las fundaciones mencionadas, entre ellas los ex ministros Sergio Bitar, Alejandra Krauss y Marcelo Mena, por Chile 21, mientras que por la FPD están los ex presidentes de la Cámara Víctor Barrueto y Marco Antonio Núñez, y la tesorera nacional del PPD Yolanda Pizarro.

“Faltando menos de cuatro meses para el plebiscito del 4 de septiembre estamos en zona de riesgo. Una parte importante de la ciudadanía que votó apruebo ha perdido confianza en la Convención Constitucional. La nueva Constitución no está entregando una respuesta a la altura de la profunda crisis institucional que enfrentamos. La idea de la casa común se ha ido desdibujando. La opción Rechazo puede ganar el 4 de septiembre. En esta circunstancia, lo peor es no reconocer este riesgo y no hacer correcciones a tiempo”, parte señalando la misiva.

Recalca que varios estudios de opinión dan cuenta de ese fenómeno y que “se está produciendo una pérdida importante en el frente del Apruebo, que es urgente contener”, agregando que “es evidente que desde un primer momento las fuerzas más conservadoras se empeñaron en una campaña destinada a desprestigiar la Convención y al conjunto del proceso. Confundieron deliberadamente lo que eran debates de comisión con resoluciones que no tenían ninguna posibilidad de obtener los dos tercios del Pleno”.

También da cuenta que responsabilidades propias de la CC han contribuido a esta baja valoración, como la mentira de un convencional sobre su enfermedad, las violentas descalificaciones de un colectivo hacia otro y la sensación de que las iniciativas ciudadanas no fueron atendidas.

“No nos dejemos engañar: entre el Apruebo y el Rechazo no existe una tercera vía. Luchamos por décadas para conquistar por voluntad popular la existencia de una Asamblea Constituyente para superar la crisis pacíficamente. Su fracaso profundizaría la crisis actual, nos sumiría en la incertidumbre y la inestabilidad institucional por tiempo muy prolongado. Un Parlamento en crisis no tiene legitimidad suficiente para proponer una nueva Constitución que sea reconocida por una gran mayoría como la casa común”, señala el documento suscrito por integrantes de la FPD y Chile 21.

Puntualizan que hay que poner toda la capacidad y voluntad en generar condiciones para conseguir un triunfo nítido del Apruebo. “Todavía es posible. Para ello es necesario cumplir con condiciones exigentes. Una de ellas, no cabe duda, es un gran esfuerzo de información veraz a todas las personas, para corregir distorsiones, disipar dudas sin fundamento, y explicar la trascendencia de los nuevos derechos económicos, sociales y ambientales, el término del Estado Subsidiario y la instauración de un Estado Social y Democrático de Derecho, y del fortalecimiento del sistema político que asegura la nueva Constitución para garantizar que estos no sean letra muerta”, proponen.

“Pero eso no basta. Hay que revertir una impresión negativa que se ha venido agravando. Todavía hay tiempo para que la Convención proponga un texto que suscite un apoyo ampliamente mayoritario. Ese debe ser el norte. El texto que se proponga el 4 de julio debe hacerse cargo de las aprensiones que se han generado en el debate. Fundadas o infundadas, estas existen y si no son despejadas servirán de pretexto para el Rechazo”, advierte el documento.

En este sentido, señala que “el texto definitivo debiera despejar de manera clara e incontrovertible las amenazas que agita la campaña del Rechazo: la división del país, la concentración del poder político y la ausencia de contrapesos eficaces, la politización de la justicia, la limitación del derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, los presuntos privilegios al pueblo mapuche y los riesgos de división del territorio nacional. Son temores probablemente injustificados, pero existen y están siendo ampliamente explotados”.

“Plebiscitos como el del Brexit o por la Paz en Colombia, que se suponían ganadores, terminaron perdiéndose porque no se clarificaron las dudas y no escogieron las vocerías más idóneas”, concluye.

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