La ministra María Teresa Letelier Ramírez juró hoy –martes 8 de junio – como nueva integrante de la Corte Suprema, en una ceremonia semipresencial encabezada por el presidente del máximo tribunal, Guillermo Silva Gundelach y que contó con la participación del pleno del máximo tribunal, del ministro de Justicia y familiares conectados vía Zoom.

La ministra Letelier –quien asume en la vacante producida por el fallecimiento del ministro Carlos Aránguiz Zúñiga- es la octava integrante en el máximo tribunal del país sumándose a las actuales ministras Rosa María Maggi, Rosa Egnem, Gloria Ana Chevesich, Andrea Muñoz, Ángela Vivanco, María Angélica Repetto y Adelita Ravanales.

En su discurso, el presidente de la Corte Suprema, Guillermo Silva, destacó la carrera judicial doble judicial de la ministra indicando que “para nadie fue una sorpresa que su carrera judicial se asociara estrechamente a la justicia del Crimen, en donde se desempeñó varios años como secretaria de distintos juzgados de esa especialidad en Puente Alto, San Miguel y Santiago, para luego asumir, ya en 1993, el cargo de magistrada en la jurisdicción criminal de Santiago”.

“Como era de esperarse, en esa labor pronto adquirió notoriedad. Primero, por el tratamiento humano que dispensó a imputados, condenados y a sus familias, a quienes siempre consideró sujetos de derecho, merecedores de la más completa protección de sus garantías constitucionales. Luego, también, por el estricto apego a la ley que exhibieron sus sentencias. Y no podía ser de otra forma, como buena penalista, se situó lejos de cualquier atisbo o sospecha de populismo y nunca vaciló en aplicar los principios y las reglas penales vigentes, tal como aconsejaba la doctrina más autorizada, aún a costa de que sus decisiones pudieran ser malinterpretadas o incomprendidas”, agregó.

El presidente Silva también valoró también que desde hoy, “prácticamente la mitad de quienes componen nuestro tribunal pleno son mujeres. Esto configura una Corte Suprema de avanzada en el mundo, que realiza de un modo natural y orgánico la ansiada demanda por la paridad de género en las instituciones públicas; y lo hace, no de cualquier forma, sino en base al trabajo constante y el mérito de sus integrantes.

“Esta paridad en la conformación de la Corte -qué duda cabe- nos habla de importantes avances y nuevos tiempos, pero también es un recordatorio de nuestra responsabilidad en los procesos que actualmente enfrenta nuestro país y el mundo. Ser un faro en este proceso de transformación social no es poco y como institución nos sentimos honrados en que en la conformación de este órgano colegiado demos los pasos que otros organismos ya están desarrollando, pero sobre todo inspire a los restantes que aún tienen espacios generosos para cerrar esta brecha con la que todo el país tiene un compromiso”, puntualizó.

“Nuestra organización, en tiempos tan transformadores como los que vivimos, necesita más que nunca de personas altamente calificadas, con un consolidado compromiso institucional forjado por sus trayectorias, lo que avalado por el avance progresivo de una carrera judicial ascendente y bien ganada, es sello de que a partir de hoy contamos con una integrante notable que estará a la altura del desafío que representa desempeñarse en el más alto tribunal de la República”, finalizó.

En tanto, la ministra Letelier expresó que “espero seguir sirviendo como lo he hecho en estos 40 años que llevo de carrera judicial, quiero ser un aporte y ayudar a que los justiciables tengan un mejor acceso a la justicia, la que creo es la labro principal de un juez.

Con respecto a su partida de la jurisdicción de San Miguel señaló que “los quiero con el alma, porque prácticamente toda mi vida ha transcurrido en San Miguel, fui enormemente feliz desempeñándome allí, y ahí están mis raíces”.

Trayectoria

La ministra Letelier es abogada de la Pontificia Universidad Católica de Chile y su carrera judicial la inició en el año 1981 como secretaria del 1º Juzgado civil de Puente Alto. En 1983 asumió como jueza del 8º Juzgado del crimen de San Miguel y en 1984 es nombrada jueza del 6º Juzgado del crimen de San Miguel. En 1991 fue designada secretaria del 1º Juzgado del crimen de Santiago. En 1993 asume jueza del 7º Juzgado del crimen de Santiago. En el 2002 es nombrada ministra de la Corte de Apelaciones de San Miguel y el año 2012 fue la presidenta del tribunal de alzada san miguelino.

Fue profesora de la cátedra de derecho procesal penal en la Escuela de Formación de Oficiales de Carabineros de Chile por 25 años, y docente en los programas de formación, perfeccionamiento y habilitación de la Academia Judicial desde su creación.

Ha sido tutora en los programas de formación para jueces, de perfeccionamiento para funcionarios y de habilitación para el cargo de Ministro y Fiscal Judicial, y formó parte también del consejo directivo de la Academia Judicial por cuatro años, entre los años 2012 y 2015.

La nueva ministra integrará la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema.