Desde la Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia de la UCM, comprendemos la Navidad como una valiosa oportunidad pedagógica para fortalecer el bienestar integral de niños y niñas. Es el momento perfecto para pausar el ritmo del año y priorizar el vínculo afectivo por sobre el consumo, transformando esta fecha en una experiencia de aprendizaje significativo y trascendente.
El regalo de la presencia y el vínculo
Más allá de un objeto material, la infancia requiere de adultos sensibles y disponibles. Tras un año escolar y laboral intenso, la Navidad nos invita a redescubrir la alegría de la convivencia y el juego compartido. Propiciemos un cambio de paradigma: reemplacemos la urgencia del gasto económico por la generosidad del tiempo. Eduquemos en la gratitud y la empatía, demostrando con nuestro ejemplo que la verdadera felicidad reside en el reconocimiento del otro y en la calidez de los vínculos familiares.
Es nuestra responsabilidad como mediadores del aprendizaje guiar a las nuevas generaciones hacia una mentalidad más consciente. Los niños y niñas no necesitan juguetes costosos para ser felices; necesitan entornos seguros donde se validen sus emociones y se potencie su asombro. Al involucrarlos en las preparaciones y explicarles, con lenguaje sencillo y amoroso, el valor del esfuerzo y la diferencia entre el deseo y la necesidad, estamos sembrando las bases de una formación ciudadana responsable y humana.
Para que esta Navidad sea verdaderamente inolvidable desde la perspectiva del bienestar, les invitamos a realizar actividades que promuevan la autonomía y el protagonismo de los niños y niñas a través de:
Creación compartida: Confeccionar adornos con materiales reciclados o elementos de la naturaleza de nuestra zona, fomentando la creatividad y el cuidado del entorno.
Mantener y valorar tradiciones: Preparar juntos recetas sencillas, como galletas o la cena, otorgándole valor al trabajo colaborativo.
Narrativa familiar: Narrar historias sobre el nacimiento de Jesús, la historia familiar o a través de cuentos que resalten valores como la bondad y la amistad, fortaleciendo la espiritualidad y la imaginación.
Fortalecer vínculos con quienes están lejos: Realizar llamadas o videos para aquellos familiares que están lejos, enseñando que el cariño no conoce distancias.
Sandra Castro B.
Escuela de Pedagogía en Educación Parvularia con Mención.
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