Judith Marín y Ximena Rincón concentraron la mayor controversia digital, mientras que Jaime Campos y Trinidad Steinert lograron percepciones más equilibradas entre la ciudadanía.
Un estudio de la agencia de marketing digital Rompecabeza, que analizó 16.377 menciones de usuarios en redes sociales durante las 48 horas posteriores al anuncio del gabinete ministerial de José Antonio Kast (20-21 de enero de 2026), reveló una conversación digital marcada por la polarización y el escrutinio público hacia los nuevos secretarios de Estado.
El análisis muestra un sentimiento predominantemente negativo (41%), seguido de menciones neutrales (30,5%) y positivas (21,7%). Esto representa una proporción de casi 2 menciones negativas por cada positiva, reflejando el clima de tensión que caracteriza la discusión política en Chile ante el cambio de gobierno.
Un gabinete bajo la lupa ciudadana
La conversación se concentró mayoritariamente en el escrutinio de los ministros y sus nombramientos (67,2%), muy por encima de otras temáticas como partidos y coaliciones (4,7%) o el contexto de los incendios forestales que coincidieron con el anuncio (3,6%). Este foco en las figuras individuales evidencia que la ciudadanía evaluó el gabinete nombre por nombre, más allá de las lecturas partidarias.
Cuando se analiza la percepción sobre el gabinete en su conjunto, el panorama es más matizado: un 38,5% de las menciones fueron neutrales, 33,2% negativas y 28,3% positivas. Sin embargo, al examinar ministros específicos, emergen perfiles marcadamente más controversiales.
«La conversación digital en torno al gabinete revela una ciudadanía atenta y crítica. Los ministros más mencionados no son necesariamente los de carteras tradicionalmente protagónicas, sino aquellos que generan fricción ideológica. En este contexto, la gestión de la reputación digital será clave para el nuevo gobierno desde el primer día», afirma Ariel Jeria, gerente general de Rompecabeza.
Los nombramientos que generaron mayor fricción
Judith Marín (Mujer y Equidad de Género) lideró la conversación con el perfil más polémico: un 50,3% de sentimiento negativo, 30,2% neutral y solo 19,5% positivo. Las críticas se centraron en sus posiciones previas sobre temas de género, generando rechazo transversal que incluyó tanto a sectores feministas como conservadores.
Ximena Rincón (Energía) registró el sentimiento más adverso de todo el gabinete: 64,9% negativo, 24,6% neutral y apenas 10,5% positivo. La exsenadora fue cuestionada desde múltiples flancos, particularmente por su rol en la comisión donde se estancó el proyecto de ley sobre incendios, tema de alta sensibilidad en el contexto de la emergencia forestal.
Francisco Undurraga (Culturas) también enfrentó una recepción difícil, con un 68,8% de menciones negativas, aunque con menor volumen de conversación que las ministras anteriores.
Los perfiles mejor evaluados
En contraste, algunos nombramientos lograron percepciones más favorables. Jaime Campos (Agricultura) mostró el perfil más equilibrado entre los ministros más mencionados: 43,5% neutral, 30,4% positivo y 26,1% negativo. Su trayectoria transversal -fue ministro de los exPresidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet- pareció generar mayor aceptación.
Trinidad Steinert (Seguridad) obtuvo la recepción más positiva entre las figuras visibles del gabinete: 50% neutral, 30% positivo y solo 20% negativo. Su perfil técnico como exfiscal especializada en crimen organizado resonó favorablemente, logrando además la publicación más viral del análisis con más de 93 mil interacciones.
Mara Sedini (Vocería), pese a concentrar un 48,8% de sentimiento negativo, logró un 22% de menciones positivas, reflejando la polarización propia de su rol como vocera de campaña.
Más allá de las carteras tradicionales
Un hallazgo relevante del estudio es que los ministerios que generaron mayor conversación no fueron las carteras tradicionalmente protagónicas como Interior, Hacienda o Relaciones Exteriores, sino aquellas vinculadas a debates ideológicos activos: género, energía y seguridad.
Esto sugiere que la ciudadanía digital prioriza el escrutinio de figuras que representan posiciones en conflictos coyunturales, por sobre la evaluación técnica de carteras económicas o de coordinación política. El gabinete, así, fue leído menos como un equipo de gestión y más como una declaración de intenciones políticas.
Con un ratio de 1,9 menciones negativas por cada positiva, el nuevo Gobierno enfrenta un ambiente digital desafiante desde antes de asumir. La gestión de la reputación de sus figuras más expuestas será determinante en las primeras semanas de gestión.
