Estudio promueve el desplazamiento activo en escolares maulinos para mejorar la salud física y mental

28 enero, 2026

La iniciativa MOV-ES UCM liderada por el académico e investigador de la Universidad Católica del Maule, Dr. Eugenio Merellano Navarro, busca enfrentar la inactividad física y el comportamiento sedentario en la enseñanza media, integrando el desplazamiento activo como una herramienta educativa, accesible y con impacto en el bienestar integral del estudiantado. Los resultados preliminares muestran una mayor conciencia sobre la actividad física, un mejor vínculo con el entorno escolar y más interés por el desplazamiento activo, aunque persisten barreras asociadas a la sobreprotección y las inseguridades familiares.

La promoción de hábitos de vida activa desde el entorno escolar es el eje central del proyecto de investigación MOV-ES, iniciativa que lidera el académico e investigador de la Universidad Católica del Maule (UCM), Dr. Eugenio Merellano Navarro. El estudio, que es financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) vía Fondecyt de iniciación, busca evaluar la eficacia de un programa educativo de desplazamiento activo, basado en el modelo ecológico, para mejorar la salud física y mental de estudiantes de enseñanza media de la Región del Maule.

“El proyecto MOV-ES nace de una preocupación concreta: los altos niveles de inactividad física y comportamiento sedentario que poseen los escolares, particularmente en enseñanza media, una etapa crítica donde los hábitos saludables tienden a disminuir”, explicó el investigador. En ese contexto, el desplazamiento activo, caminar o andar en bicicleta al colegio, aparece como “una oportunidad cotidiana, accesible, económica y sostenible para integrar actividad física en la vida diaria de los estudiantes”, especialmente considerando que en Chile existe escasa evidencia científica sobre esta temática en población escolar.

En este contexto, el modelo ecológico entiende el desplazamiento activo como un comportamiento influido no solo por el estudiante, sino también por su entorno familiar, escolar y urbano, considerando factores como la escuela, la familia, la seguridad vial y el territorio, promoviendo acciones integrales que faciliten y sostengan hábitos de vida activa.

A diferencia de enfoques centrados únicamente en la salud, el proyecto propone una mirada educativa e integral. Según indicó Merellano, abordar la actividad física en la escuela permite integrar estos contenidos al currículum, a la Educación Física, a la convivencia escolar y al proyecto educativo institucional. “No se trata solo de prevenir enfermedades, sino de formar estudiantes más activos, autónomos, con mejor bienestar emocional y mejores condiciones para aprender”, subrayó.

Diversidad y brechas

El trabajo en establecimientos del Maule ha sido clave para el desarrollo del proyecto. La diversidad territorial, las brechas urbanas y las barreras asociadas a la seguridad vial o la distancia al colegio influyen directamente en las formas de desplazamiento del estudiantado. “Trabajar con comunidades escolares de la región nos ha permitido diseñar una intervención contextualizada, escuchando a estudiantes, docentes y familias, y reconociendo que las soluciones deben construirse desde el territorio”, enfatizó el académico UCM.

Junto al profesor Merellano Navarro participan además los investigadores Mirko Aguilar, Juan Aristegui y Antonia Moran.

Entre los resultados preliminares, el equipo investigador ha identificado una mayor sensibilización de los estudiantes respecto a la importancia de la actividad física cotidiana, cambios en la percepción del entorno escolar y un mayor interés por alternativas de transporte activo. También se observa una reflexión crítica sobre los propios hábitos y una revalorización del trayecto al colegio como una oportunidad para el bienestar. No obstante, persisten barreras asociadas a la sobreprotección y a las inseguridades de las familias.

El impacto del proyecto no se limita a la salud física. “Promover el desplazamiento activo también influye positivamente en el bienestar emocional, el estado de ánimo y las relaciones entre pares”, señaló Merellano, destacando su aporte a un clima escolar más positivo, aspecto hoy prioritario para las comunidades educativas.

De cara al futuro, la proyección del proyecto MOV-ES apunta a consolidar esta línea de investigación desde la UCM y escalar el modelo a otras comunas de la región y del país. La meta es generar evidencia que contribuya al diseño de políticas públicas en educación, salud y movilidad urbana, en sintonía con la nueva normativa que promueve 60 minutos diarios de actividad física en el sistema escolar. “Pequeños cambios cotidianos pueden tener un gran impacto”, concluye el investigador, reforzando el rol clave de las familias, las escuelas y el trabajo colaborativo para avanzar hacia estilos de vida más saludables y sostenibles.

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