La normativa establece que los menores solo pueden viajar como pasajeros si alcanzan correctamente los apoyapiés de la motocicleta, una condición fundamental para mantener estabilidad durante el trayecto.
Uno de los puntos más relevantes de la Ley Jacinta es la llamada “regla de los pedales”, una exigencia que busca garantizar que los niños que viajen como pasajeros en motocicletas puedan apoyar completamente sus pies en los apoyapiés del vehículo, una condición clave para su seguridad.
Esta medida responde a un principio básico de estabilidad. Cuando un pasajero no alcanza los apoyapiés, su cuerpo queda suspendido y pierde capacidad de sostenerse, lo que aumenta considerablemente el riesgo de caídas ante frenadas, curvas o movimientos bruscos.
Los apoyapiés permiten distribuir el peso del pasajero y mantener el equilibrio, algo fundamental en vehículos de dos ruedas donde cualquier movimiento puede alterar la estabilidad.
Por esta razón, la ley establece restricciones claras para el traslado de menores, priorizando que las condiciones físicas del pasajero permitan viajar de manera segura.
Más allá de una regla técnica, la normativa busca generar conciencia sobre la importancia de adaptar las prácticas de movilidad a la seguridad de los niños, evitando situaciones de riesgo que muchas veces se normalizan en la vida cotidiana.
