Economista de la Universidad de Talca, planteó que el país arrastra una brecha entre ingresos y gasto, por lo que cualquier reforma debe partir por “equilibrar las cuentas”.
El debate fiscal se entiende mejor si se vuelve a lo básico, así lo consideró la académica de la Facultad de Economía y Negocios de la UTalca, Andrea Bentancor Cazenave, quien explicó que “el resultado fiscal surge de una simple resta: ingresos menos gasto. A menudo se discute desde trincheras que enfatizan en uno de los componentes de esa ecuación”.
La también directora del Magíster en Gobernanza, Innovación y Gestión Pública de la citada casa de estudios señaló que, en términos generales, sectores de derecha tienden a confiar en que una baja de impuestos a las empresas podría incentivar inversión, elevar empleo y terminar mejorando la recaudación. Desde la vereda opuesta, añadió, hay más escepticismo sobre esa relación y se considera que el gasto público tiene menos espacio para recortes rápidos sin afectar servicios.
Más allá de esas miradas, la economista insistió en que hay un punto de partida que no conviene ignorar. “Llevamos años recaudando menos de lo proyectado” y, en ese marco, destacó que “el gasto público representó el 24,3% del PIB en 2025, mientras los ingresos alcanzaron solo el 21,4%”.
La distancia no es menor, agregó la especialista, quien recordó que “faltan casi tres puntos del PIB” y por eso cuestiona aquellas proyecciones de futuras recaudaciones excesivamente optimistas. Además, llamó a la cautela indicando que antes de impulsar reducciones tributarias apoyadas en expectativas de mayor recaudación futura, es más responsable cerrar primero la brecha que ya está a la vista.
Por último, la académica destacó que, si bien se puede argumentar que futuras reformas tributarias son necesarias, deben diseñarse con claridad sobre sus costos, plazos y efectos reales porque, de lo contrario, “el riesgo es repetir el ciclo conocido de prometer mayor recaudación y no lograrla”.
