8M: Fundación Wazú advierte sobre la invisibilización de mujeres con discapacidad y el diagnóstico tardío de neurodivergencia

7 marzo, 2026

En Chile, más del 21% de las mujeres adultas vive con algún tipo de discapacidad, una cifra significativamente mayor que en los hombres. Fundación Wazú advierte que muchas de ellas enfrentan doble discriminación: por género y por discapacidad.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Fundación Wazú hizo un llamado a visibilizar la realidad de las mujeres en situación de discapacidad en Chile, una población que enfrenta barreras estructurales en ámbitos como la educación, el empleo, la salud y la vida social.

Según el III Estudio Nacional de Discapacidad (ENDIDE), más de 2,7 millones de personas adultas viven con discapacidad en el país, y la prevalencia es mayor en mujeres: 21,9% de las mujeres adultas presenta algún tipo de discapacidad, frente al 13,6% de los hombres.

A esto se suma una realidad poco visibilizada: muchas mujeres reciben diagnósticos de neurodivergencia —como autismo o déficit atencional— recién en la adultez, luego de años de adaptación silenciosa a entornos que no consideran sus necesidades.

Ese fue el caso de Constanza Figueroa, periodista de Fundación Wazú, quien descubrió que está dentro del espectro autista después de que su hija recibiera el mismo diagnóstico.

“En Chile todavía se romantiza mucho la idea de la mujer que puede hacerlo todo. La mujer súper poderosa. Pero esa expectativa es agotadora para cualquier mujer, y más aún para quienes somos neurodivergentes”, señala.

Diagnósticos tardíos y adaptación silenciosa

Durante décadas, los criterios de diagnóstico del autismo estuvieron centrados principalmente en hombres y niños, lo que provocó que muchas niñas y mujeres aprendieran a camuflar o compensar sus diferencias, retrasando el diagnóstico hasta la adultez.

Constanza relata que durante su infancia y adolescencia nadie sospechó que pudiera estar dentro del espectro.

“Como no tenía problemas en el colegio ni generaba conflictos, nadie pensó que podía haber algo distinto. Pero yo vivía con ansiedad desde muy pequeña y siempre me sentí diferente”, explica.

El diagnóstico llegó años después, en medio del proceso de acompañamiento a su hija.

Mujeres, cuidados y sobrecarga invisible

La situación se vuelve aún más compleja cuando se consideran las responsabilidades de cuidado. En Chile, 8 de cada 10 personas que cuidan a familiares con discapacidad son mujeres, muchas veces familiares directas que deben reorganizar completamente su vida personal y laboral.

Desde Fundación Wazú advierten que esta realidad revela una doble carga estructural que afecta especialmente a las mujeres con discapacidad o a quienes crían hijos e hijas neurodivergentes.

Inclusión con perspectiva de género

Para la organización, avanzar hacia una sociedad realmente inclusiva implica reconocer que la discapacidad no se vive igual para hombres y mujeres.

“Hablar de inclusión también es reconocer la diversidad dentro de las propias experiencias de las mujeres”, señalan desde la fundación.

Constanza lo resume desde su propia experiencia: “Muchas veces cuando dices que eres autista la gente responde: ‘pero trabajas, tienes una profesión, tienes una hija’. Como si el autismo tuviera una sola forma de existir. La diversidad también existe dentro del espectro”.

En este 8 de marzo, Fundación Wazú hizo un llamado a incorporar una mirada de género en las políticas de discapacidad, promoviendo mayor acceso a diagnósticos oportunos, redes de apoyo y espacios de participación para mujeres en situación de discapacidad.

“La inclusión real comienza cuando dejamos de pensar que todas las mujeres viven las mismas experiencias”, concluyen desde la organización.

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