Adaptación, autoexigencia moderada y redes de apoyo son claves en el primer año de Universidad

12 marzo, 2026

Especialistas en salud mental de la Universidad Católica del Maule (UCM) advierten que este proceso es natural, pero también requiere acompañamiento, comprensión y herramientas que permitan a los y las estudiantes enfrentar de mejor forma las primeras semanas del año académico.

    El regreso a clases tras el periodo de vacaciones no sólo marca el inicio de un nuevo semestre académico, sino también una etapa de adaptación emocional para miles de estudiantes universitarios. Ansiedad, nerviosismo e incertidumbre se presentan con frecuencia tanto en quienes ingresan por primera vez a la educación superior como en quienes retoman su trayectoria académica.

Para la directora del Magíster en Salud Infanto- Juvenil UCM, Dra. Nancy Alejandra Espinosa Díaz, el retorno a las aulas implica una serie de desafíos emocionales que forman parte de un proceso de transición, “los desafíos se pueden clasificar en esperados o adaptativos y otros que pueden responder a procesos desadaptativos. Los primeros se dan en las primeras semanas, sobre todo en estudiantes de primer año, donde se potencian con el cambio brusco que viven en términos de autonomía, exigencias y nuevos grupos sociales”, explicó.

Uno de los factores que más influye en el bienestar psicológico durante el inicio del semestre es la presión académica. Según la especialista, este elemento suele intensificarse especialmente en las primeras semanas: “Se incrementa el estrés, afecta el sueño, la concentración y el rendimiento, generalmente al comienzo cuando se vive con más incertidumbre el retorno”. indicó la Dra. Espinosa.

El salto desde la enseñanza media

En cuanto al proceso de adaptación que viven especialmente las y los estudiantes que ingresan por primera vez a la educación superior, la psicóloga y facilitadora del Programa Psicoeducativo de la UCM, Catalina Bravo Bravo, explicó que implica cambios significativos tanto en el ámbito académico como social. “El cambio genera transformaciones importantes en la vida de las y los jóvenes. Deben acomodarse en lo académico y también en lo social”, afirmó.

Entre los principales desafíos destacan el desarrollo de mayor autonomía, la necesidad de reorganizar los tiempos de estudio y la adaptación a nuevas metodologías de aprendizaje.
Asimismo, el ingreso a un nuevo entorno social puede generar incertidumbre. “Los jóvenes se exponen a grupos nuevos y muchas veces se distancian de sus grupos de pertenencia anteriores”, añadió la profesional.

Autoestima y redes de apoyo

La Dra. Espinosa enfatizó que la autoestima cumple un rol clave en la adaptación al entorno universitario. Una autoestima saludable actúa como un factor protector frente a los desafíos propios de esta etapa. “Permite una mejor adaptación a los cambios, por lo tanto, influye muchísimo. Asimismo, una autoexigencia moderada facilita la constancia y la responsabilidad”, sostuvo.
Junto con ello, las redes de apoyo (familia, amistades, pareja y comunidad universitaria), también son fundamentales para enfrentar este periodo. “Las redes son un factor protector que permite reducir síntomas y tolerar mejor el proceso de ajuste”, afirmó la especialista.

Según Catalina Bravo, existen algunas señales tempranas que pueden indicar dificultades en la adaptación universitaria, relacionadas principalmente con cambios en el comportamiento social y académico. “Quienes presentan problemas de adaptación comienzan a aislarse, se muestran solos, sin ánimo, no participan en clases ni en grupos de estudio. También pueden manifestar pensamientos como ‘la carrera no es para mí’ o ‘no soy capaz’”, señales que deben ser detectados a tiempo para ofrecer apoyo oportuno, explicó.

Apoyo del equipo universitario

La Dra. Espinosa recomendó observar señales como cambios en la asistencia, participación o rendimiento académico, que podrían indicar la necesidad de coordinar un apoyo.
Para Catalina Bravo, la clave está en que las y los estudiantes recuerden que no están solos en este proceso, y que en la UCM cuentan con instancias de acompañamiento a través del Programa Psicoeducativo, el cual ofrece talleres de adaptación a la vida universitaria, manejo del estrés y técnicas de estudio, además de apoyos individuales o grupales.
“Si en algún momento se sienten agotados, estresados o presentan síntomas ansiosos, pueden solicitar apoyo psicoeducativo en el CAP UCM”, concluyó.

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