- En nombre de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile, nos unimos al dolor que aqueja al país, y en especial a su esposa y familia, por el sensible y trágico fallecimiento de quien fuera Presidente de la República, don Sebastián Piñera Echenique. Pedimos a todos elevar oraciones a Dios por el eterno descanso de su alma y para que traiga la paz a todos quienes hoy lloran, especialmente a su viuda, Sra Cecilia Morel.
- Más allá de cualquier contingencia, reconocemos en el ex presidente una vida de trabajo entregada por el bien de Chile y de su gente, a través de la acción política. Especialmente en momentos trágicos de nuestra historia, de grave dolor y destrucción, ejerció su liderazgo y su capacidad de unir, para así levantarnos y recuperarnos como sociedad.
- La muerte abre para todos el camino definitivo hacia Dios. El ex presidente vivió como un hombre de fe y así lo expresó muchas veces. Lo encomendamos, ahora, al Señor, junto a tantos otros chilenos y chilenas que en estos días han perdido la vida en los incendios, para que estén gozando ya de la visión de Dios y sus seres queridos reciban el consuelo.
Por el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile
