Desde su infraestructura científica, tecnológica y capital humano, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile está aportando con el procesamiento de estas alertas provenientes del centro astronómico, a través de la plataforma ALeRCE, en colaboración de instituciones nacionales e internacionales.

El broker astronómico ALeRCE (Aprendizaje automático para la clasificación rápida de eventos) —plataforma que utiliza infraestructura Cloud y modelos de Machine Learning para llevar productos y servicios procesados en tiempo real a la comunidad astronómica— recibió las primeras alertas desde el Observatorio Vera C. Rubin, entre ellas se encuentran explosiones de supernovas y los destellos de estrellas, agujeros negros activos en galaxias lejanas y asteroides que atraviesan el Sistema Solar.
Esto ha marcado el comienzo operativo del mayor sondeo astronómico de la década: el proyecto Legacy Survey of Space and Time (LSST), lo que representa un punto de inflexión en la astronomía basada en datos masivos y en tiempo real, el que ha sido esperado por la comunidad científica internacional durante más de 20 años.
En este nuevo escenario, Chile deja de ser únicamente un anfitrión de telescopios para convertirse en un protagonista tecnológico global. A través de ALeRCE, el país se posiciona como un actor clave en la ciencia de datos astronómicos, demostrando capacidad no solo para observar el universo, sino para procesarlo e interpretarlo. La plataforma se destaca por ser el único broker científico desarrollado íntegramente en Chile —y el único en el hemisferio sur— de los siete seleccionados a nivel mundial para gestionar la información de este observatorio.
La Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile desempeña un rol fundamental en este engranaje con su Centro de Modelamiento Matemático (CMM), uno de los pilares institucionales que impulsa este proyecto colaborativo. Es en las dependencias de la FCFM donde opera parte de la infraestructura tecnológica avanzada que recepciona estas alertas y donde trabaja el equipo científico encargado de procesar la masiva oleada de información que llega diariamente desde el Cerro Pachón.
Desafío en el flujo de datos
La infraestructura de alto nivel y el capital humano de la FCFM son esenciales para que ALeRCE utilice herramientas avanzadas de inteligencia artificial que permiten clasificar, priorizar y visualizar los eventos astronómicos casi instantáneamente. Este aporte tecnológico transforma el flujo bruto de datos en conocimiento científico utilizable, consolidando el liderazgo de la Facultad en la creación de soluciones que responden a desafíos globales y situando a sus investigadores en el centro de la astronomía dinámica.
El desafío técnico es monumental: cuando el Observatorio Vera C. Rubin esté plenamente operativo generará aproximadamente 10 millones de alertas por noche, lo que equivale a procesar 764 GB diarios o el peso de más de 150 películas en alta definición cada jornada. La plataforma ALeRCE utiliza algoritmos de aprendizaje profundo para identificar objetos «transientes» o cambiantes, como supernovas, estrellas variables y núcleos activos de galaxias, facilitando el acceso a estos descubrimientos a usuarios y usuarias en 139 países.
Francisco Förster, académico FCFM e investigador del CMM, explica la magnitud del cambio: «Este telescopio va a hacer una película durante 10 años del universo variable». Según el experto, esto permitirá estudiar cambios en el cosmos de una forma sin precedentes, permitiendo ver «más profundo y más ancho en el cielo», lo que resulta vital para entender fenómenos como agujeros negros supermasivos y explosiones estelares.
El éxito de ALeRCE radica en su naturaleza colaborativa. La plataforma es el resultado de una alianza estratégica entre el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la FCFM, el Instituto Milenio de Astrofísica (MAS), el Data Observatory y la Universidad de Concepción. Esta articulación ha permitido integrar conocimientos de astronomía, ingeniería y ciencia de datos, demostrando que desde Chile es posible construir proyectos de impacto mundial.
Más allá de la astronomía, este hito impulsa el desarrollo de la inteligencia artificial en el país. Como señala Förster, «la astronomía provee un campo para desarrollar y experimentar con estas herramientas», las cuales posteriormente pueden tener aplicaciones transversales en la industria y otros sectores.
La puesta en marcha de este flujo de datos refuerza la soberanía tecnológica de Chile, demostrando la capacidad nacional para desarrollar software de alta complejidad para la exploración del cosmos. Con el respaldo de instituciones como la Universidad de Chile, el país avanza firmemente desde la observación del cielo hacia la generación de conocimiento propio, en un modelo de ciencia abierta y conectada con las necesidades globales.
Sobre el Observatorio Vera C. Rubin

El Observatorio NSF-DOE Vera C. Rubin, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF) y la Oficina de Ciencias del Departamento de Energía de EE. UU. (DOE), es un nuevo y revolucionario observatorio de astronomía y astrofísica situado en Cerro Pachón, Chile. Lleva el nombre de la astrónoma Vera Rubin, quien proporcionó la primera evidencia convincente de la existencia de la materia oscura.
Utilizando la cámara más grande jamás construida, el Observatorio Rubin escaneará repetidamente el cielo durante 10 años para crear un registro en lapso de tiempo (time-lapse) de ultra alta definición y ultra gran angular de nuestro Universo. Su misión principal es llevar a cabo el proyecto Estudio del legado del espacio y el tiempo (Legacy Survey of Space and Time o LSST), proporcionando un conjunto de datos sin precedentes para la investigación científica respaldada por ambas agencias.
El Observatorio Rubin es operado conjuntamente por NSF NOIRLab y el Laboratorio Nacional del Acelerador SLAC. NSF NOIRLab es gestionado por la Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía (AURA) y SLAC es operado por la Universidad de Stanford para el DOE. Francia brinda un apoyo clave para la construcción y las operaciones del Observatorio Rubin a través de contribuciones del CNRS/IN2P3.
