Hospital Luis Calvo Mackenna: La Precariedad Que También Enferma

20 diciembre, 2025

El sistema de salud pública en Chile enfrenta múltiples carencias conocidas por todos: listas de espera interminables, falta de especialistas y una infraestructura que, en muchos casos, no resiste el paso del tiempo. Sin embargo, hay realidades que, por su crudeza, resultan aún más indignantes, especialmente cuando afectan a niños y a sus familias. Una de ellas se vive a diario en el Hospital de Niños Luis Calvo Mackenna.

Quienes acuden a este recinto, particularmente al servicio de urgencia, no solo deben enfrentar la angustia propia de tener un hijo enfermo, sino también condiciones indignas en aspectos básicos. Los baños destinados a los acompañantes de los pacientes se encuentran en pésimo estado: falta de higiene, instalaciones deterioradas y ausencia de mantención mínima. Resulta incomprensible que en un hospital pediátrico de referencia nacional, los padres y cuidadores deban soportar este abandono mientras permanecen horas —e incluso días— acompañando a sus hijos.

Pero la precariedad no se limita a la infraestructura. Otro aspecto grave y alarmante dice relación con la situación de los guardias de seguridad que prestan servicios en el área de urgencia. Según denuncias recogidas, estos trabajadores son sometidos a jornadas de hasta 24 horas continuas, una práctica claramente ilegal y contraria a toda normativa laboral vigente. A ello se suma que muchos de ellos no contarían con contrato de trabajo, no recibirían alimentación durante sus extensos turnos y tampoco se les pagarían las cotizaciones previsionales ni las leyes sociales correspondientes.

Los guardias pertenecen a una empresa externa de seguridad que presta servicios al hospital, lo que abre una pregunta inevitable: ¿existe algún tipo de fiscalización o control por parte de las autoridades del recinto? Todo indica que no. La externalización de servicios no puede ser una excusa para desentenderse de las condiciones laborales de quienes cumplen una función clave en la seguridad de pacientes, funcionarios y visitantes.

A esta situación se agrega un elemento que genera preocupación entre quienes concurren al hospital: la deficiente presentación personal de algunos guardias. Lejos de transmitir seguridad y profesionalismo, su apariencia y actitud generan desconfianza, dando la impresión de que se trata de personas seleccionadas al azar, sin la preparación ni capacitación mínima para desempeñar un rol tan sensible en un recinto de salud infantil.

La seguridad hospitalaria no es un detalle menor. En un servicio de urgencia pediátrica, los guardias son muchas veces el primer contacto con los usuarios y cumplen un rol fundamental en la contención, orientación y resguardo del orden. La falta de formación, sumada al agotamiento extremo producto de jornadas abusivas, no solo vulnera los derechos laborales de estos trabajadores, sino que también pone en riesgo la calidad del servicio y la seguridad de todos. El Hospital Luis Calvo Mackenna es un símbolo de la salud pública chilena y, precisamente por ello, debería ser un ejemplo de dignidad, cuidado y respeto. Dignidad para los pacientes y sus familias, pero también para quienes trabajan —directa o indirectamente— en su funcionamiento diario. Las autoridades del hospital y del sistema de salud no pueden seguir mirando hacia el costado. La precariedad, cuando se normaliza, termina enfermando a todos.

Por Equipo Onda Expansiva

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