·         En el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, la académica de la Universidad de Talca, Ana Karina Peralta, recalcó que este tema involucra a todos los agentes que participan en el proceso, desde la producción y la cosecha, hasta el procesamiento, almacenamiento, distribución, preparación y consumo.

 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 600 millones de personas se enferman y 420 mil mueren cada año por comer alimentos contaminados por bacterias, virus, parásitos, toxinas o sustancias químicas.

 

Frente a esta realidad, y en el marco del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, que se conmemora cada 7 de junio, la directora del Centro de Inocuidad Alimentaria de la Universidad de Talca, Ana Karina Peralta, hizo un llamado a prevenir, detectar y gestionar los riesgos de enfermedades transmitidas por alimentos.

 

“La inocuidad alimentaria es un asunto de todos, e involucra a todos los agentes que participan en cada etapa de la cadena alimentaria: desde la producción y la cosecha, hasta el procesamiento, el almacenamiento, la distribución, la preparación de los alimentos y el consumo”, señaló la académica.

 

La especialista, experta en salud pública, recalcó que la inocuidad alimentaria es una responsabilidad compartida entre gobiernos, productores y consumidores, siendo vital cumplir con las normas alimentarias mundiales, establecer regulaciones de control de alimentos, proporcionar acceso a agua potable, aplicar buenas prácticas agrícolas, fomentar el uso de sistemas de aseguramiento de calidad por parte de las empresas alimentarias, y educar al consumidor en la elección de alimentos sanos.

 

Protección del consumidor

 

Según la académica, los nuevos estilos de vida, hábitos de consumo y la necesidad de que parte de las comidas se realicen fuera del hogar, ha conducido al desarrollo de nuevas presentaciones de comidas rápidas y listas para servir. Lo anterior, sumado a la creciente informalidad y la presencia de vendedores ambulantes y callejeros, aumenta los peligros existentes y constituyen un potencial problema de salud pública.

 

“Es fundamental que los servicios de alimentación cumplan con un estricto control acorde a las exigencias legales, pero también es necesario que la ciudadanía esté informada de las normas sanitarias y riesgos al momento de comprar y consumir alimentos tanto en el hogar como en el comercio”, precisó la académica, quien aseguró que la alimentación es una necesidad vital y constituye una preocupación permanente y cotidiana que involucra a la sociedad en su conjunto.

 

Recomendaciones:

 

1. Lavar las manos con agua y jabón: Al manipular y preparar alimentos, antes de comer, después de ir al baño o cambiar pañales.
2. Beber siempre agua potable. Si no se dispone de ella, hervirla al menos 3 minutos, dejarla enfriar y almacenarla.
3. Limpiar y desinfectar mesones y cubiertas donde se preparan los alimentos (especialmente aquellos en contacto con alimentos crudos).
4. Manipular separadamente carnes y mariscos crudos.
5. Separar los alimentos crudos de los cocinados o listos para comer.
6. Consumir carnes, pescados y mariscos bien cocidos.
7. Mantener los alimentos a temperaturas seguras (bien fríos o bien calientes).
8. Lavar todas las verduras y frutas, incluso las empaquetadas.
9. No consumir mayonesa casera.

10. Comprar y consumir alimentos en lugares autorizados