Primeros 100 días del nuevo gobierno: ¿Luna de miel o desafíos políticos?

9 marzo, 2026

El cientista político y académico de la Universidad de Talca, Mario Herrera Muñoz, advirtió que este periodo es clave para instalar agenda y medir gobernabilidad. Además, aclaró que la duración del respaldo inicial dependerá del nivel de conflicto y de señales visibles en seguridad y economía.

A pocos días del cambio de mando, la atención pública suele concentrarse en los anuncios, los nombramientos y los primeros gestos del nuevo gobierno. Para el académico del Magíster en Gobernanza, Innovación y Gestión Pública de la Universidad de Talca, Mario Herrera Muñoz, esa expectativa se resume en los primeros 100 días, conocidos como el periodo de “luna de miel”, que es cuando la ciudadanía observa de cerca qué tan rápido el presidente logra tomar control.

Herrera explicó que, al inicio del mandato, la aprobación presidencial tiende a parecerse al resultado electoral y le otorga al presidente un margen poco frecuente para instalar su agenda. No es un tramo para tantear el terreno, subrayó, sino un momento para disputar el espacio del “gobierno de emergencia” que suele exigirse cuando las urgencias se acumulan.

Pero esa “luna de miel” no viene con garantía extendida y su duración, planteó el cientista político, depende de la intensidad del conflicto político y social. Si las tensiones entran antes a La Moneda, el periodo favorable se acorta. Sin embargo, cuando se consolida una idea de gobierno de unidad, “el respaldo inicial tiende a durar más”. En el fondo, comentó el académico, está estrechamente ligado a lo que el votante percibe en el corto plazo.

Para anticipar la gobernabilidad, el especialista pone la lupa en el proceso de instalación del equipo de gobierno. Advirtió que podría haber ministros con poca experiencia en el Estado y en la ejecución, lo que elevaría el riesgo en una administración que, además, podría privilegiar la gestión por sobre la agenda legislativa. “Una cosa es hacer un análisis y otra cosa es pasar a la ejecución”, recalcó.

En esa línea, Herrera recordó que distintos gobiernos han elevado expectativas con promesas difíciles de cumplir completamente, ya sea por contingencias mayores o por obstáculos de implementación. Ese desajuste, sostuvo, puede cortar la sintonía con la ciudadanía cuando las medidas no se traducen en resultados concretos.

Por eso, en los primeros 100 días “se premia lo efectista por sobre lo efectivo” donde las señales rápidas y visibles en el día a día —como mayor presencia policial o noticias microeconómicas que se noten en el bolsillo— pueden extender la denominada “luna de miel”, aunque no reemplazan un plan de largo plazo, puntualizó Herrera, sí pueden marcar el tono de la relación entre el gobierno y la ciudadanía.