En los últimos meses, el virus Nipah (NiV) ha vuelto a aparecer en reportes internacionales como uno de los patógenos emergentes que la comunidad científica mantiene bajo vigilancia. Se trata de un virus zoonótico —transmitido de animales a humanos— identificado por primera vez a fines de los años 90 en Asia, y que puede provocar cuadros graves como encefalitis e insuficiencia respiratoria.
Recientemente en la India se ha reportado un nuevo brote que ha generado la alarma internacional. Al menos dos personas ya han muerto en el estado de Bengala Occidental, y varios otros casos sospechosos están bajo análisis, impulsando a estados cercanos como Tailandia, Malasia y Singapur, entre otros, a reforzar sus medidas de control y detección.
El virus Nipah se transmite principalmente desde murciélagos frugívoros, su reservorio natural, o a través de animales intermediarios y alimentos contaminados. También puede existir contagio entre personas, aunque este se da, por lo general, en contextos de contacto estrecho y prolongado.
¿Existe riesgo para Chile?
Hasta ahora, no se han registrado casos de virus Nipah en Chile, ni evidencia de circulación del patógeno en el país. De acuerdo con evaluaciones internacionales, el riesgo de introducción se considera bajo, aunque no inexistente, en un contexto de globalización, viajes internacionales y cambio climático.
Desde el mundo académico, la mirada frente a futuras amenazas sanitarias es clara: la prioridad debe ser la vigilancia y la preparación, alejándose del alarmismo. Así lo plantea la Dra. Andrea Saavedra, académica de medicina de la Universidad del Alba, al analizar el virus Nipah (NiV). “Esta infección zoonótica destaca por una alta letalidad, estimada por la OMS entre el 40% y 75%, y, aunque su capacidad de propagación es limitada al contacto directo con animales portadores, alimentos contaminados o humanos infectados, su potencial de causar encefalitis aguda la convierte en una amenaza para la seguridad sanitaria mundial”, explica la facultativa.
Pese a que el virus está radicado principalmente en el sudeste asiático y no representa un riesgo inmediato para nuestro país, la inexistencia de una vacuna hasta la fecha obliga a fortalecer las medidas preventivas. La Dra. Saavedra enfatiza “la importancia de robustecer el control epidemiológico de viajeros desde zonas de riesgo, mantener una higiene rigurosa de manos, lavar meticulosamente alimentos provenientes de dichas áreas y evitar el contacto con personas sintomáticas”. Finalmente, la académica subraya que resulta urgente impulsar la investigación científica para desarrollar, a la brevedad, una vacuna efectiva que logre neutralizar este peligro latente.
¿Puede repetirse una pandemia como la del COVID-19?
Una de las principales dudas que genera Nipah es si podría desencadenar una pandemia similar a la vivida con el COVID-19. Los especialistas coinciden en que, en las condiciones actuales, ese escenario es poco probable.
A diferencia del SARS-CoV-2, el virus Nipah no se transmite con facilidad por vía aérea, y los brotes registrados han sido localizados y controlables. Además, su alta letalidad tiende a limitar la propagación masiva, ya que los pacientes desarrollan síntomas graves rápidamente.
“El aprendizaje que dejó el COVID-19 es clave: hoy los sistemas de salud cuentan con mayores capacidades de monitoreo, detección temprana y coordinación internacional, lo que reduce significativamente el riesgo de una expansión global no detectada”, detalla la docente.
Llamado a la calma informada
Los expertos coinciden en que el virus Nipah no debe generar alarma en la población chilena, pero sí refuerza la importancia de mantener sistemas de vigilancia activos, inversión en investigación científica y cooperación internacional.
La experiencia del COVID-19 dejó una lección clave: la preparación y la información oportuna son las mejores herramientas para enfrentar futuras amenazas sanitarias.
